
Cada elección nos obliga a tomar una decisión. A veces esa decisión gira en torno a una ideología. Otras veces se trata de la personalidad de los candidatos. Y, en ocasiones, de quién presenta la visión más convincente para el futuro.
Esta elección es diferente.
Para mí, la pregunta es mucho más sencilla: ¿Quién ha hecho realmente el trabajo?
El debate de anoche no hizo más que reafirmar lo que ya creía. Puso en evidencia la diferencia entre una líder cuya trayectoria está respaldada por décadas de servicio público y resultados concretos, y una candidata que le pide a los votantes un voto de confianza sin haber demostrado primero lo que ha hecho por las personas a quienes ahora aspira representar.
Mi apoyo a la congresista Lois Frankel es inquebrantable porque no está basado en lemas de campaña, discursos partidistas ni ambiciones políticas. Está basado en la experiencia, la observación y el conocimiento de primera mano de lo que significa ejercer un liderazgo responsable.
Como floridano de nacimiento, residente de Palm Beach County desde hace muchos años y propietario de un pequeño negocio, he dedicado más de quince años al servicio de nuestra comunidad a través de organizaciones cívicas, políticas, hispanas y LGBTQ+. Tuve el honor de servir como Vicepresidente y luego Presidente del Caucus Hispano Demócrata del Condado de Palm Beach. Más adelante fui elegido, por una votación casi unánime, Presidente del Caucus Hispano Demócrata del Estado de Florida, cargo que ocupé hasta retirarme por razones de salud a principios de 2025.
También tuve el privilegio de servir como Vicepresidente del Caucus Demócrata LGBTQ+ del Condado de Palm Beach, además de participar activamente en el Caucus Demócrata LGBTQ+ de Florida, el Comité Ejecutivo Demócrata del Condado de Palm Beach y numerosas organizaciones comunitarias.
No menciono estos cargos para hablar de mí. Los menciono porque me dieron una perspectiva privilegiada sobre el liderazgo. Me permitieron distinguir entre quienes aparecen únicamente durante las campañas y quienes dedican su vida a servir a los demás.
A lo largo de esos años tuve la oportunidad de trabajar junto a Lois Frankel en numerosas ocasiones. La vi escuchar antes de hablar. La vi reunirse con organizaciones hispanas, grupos LGBTQ+, adultos mayores, veteranos, pequeños empresarios, líderes comunitarios y familias que simplemente buscaban ser escuchadas. Independientemente de las diferencias que pudieran existir sobre algún tema específico, Lois siempre estuvo presente.
Y eso importa.
Con demasiada frecuencia premiamos la calidad de una campaña electoral en lugar de la calidad del servicio público.
El historial de Lois Frankel habla por sí solo.
Como alcaldesa de West Palm Beach lideró la transformación del centro de la ciudad después de años de estancamiento económico. Fortaleció las finanzas municipales, invirtió en los vecindarios, amplió parques y espacios públicos, mejoró la infraestructura y contribuyó al desarrollo económico de nuestra comunidad.
En la Legislatura de Florida llegó a ocupar el cargo de Líder de la Minoría en la Cámara de Representantes, donde ganó reconocimiento por su capacidad para negociar, construir consensos y lograr resultados en educación, salud, protección ambiental y derechos del consumidor.
En el Congreso ha continuado ese trabajo. Ha defendido Medicare y el Seguro Social, el derecho de las mujeres a decidir sobre su salud reproductiva, medidas de sentido común para reducir la violencia armada, el apoyo a nuestros veteranos, la protección del medio ambiente y la obtención de fondos federales para Florida. También ha servido en importantes comités relacionados con asignaciones presupuestarias, asuntos exteriores y seguridad nacional.
Esos no son compromisos de campaña.
Son resultados.
Y esa diferencia nunca ha sido tan importante como ahora.
Vivimos tiempos en los que nuestra democracia enfrenta enormes desafíos. Los derechos civiles vuelven a ser cuestionados. El acceso a la atención médica continúa siendo una preocupación para millones de familias. Los derechos de las personas LGBTQ+, de las mujeres, de los inmigrantes y de otras comunidades vulnerables enfrentan ataques constantes. Los adultos mayores temen por el futuro del Seguro Social y Medicare, mientras las familias luchan con el costo de la vivienda, los seguros y los alimentos.
Estos no son debates abstractos.
Son la realidad cotidiana de millones de personas.
Por eso este no es el momento de confundir ambición política con preparación para gobernar.
Durante el debate de anoche me hice una pregunta muy sencilla que creo que todos los votantes deberían hacerse:
¿Qué ha hecho ya esta candidata por la gente de Florida?
Escuché atentamente esperando conocer ejemplos concretos de servicio comunitario, liderazgo cívico o aportaciones significativas a nuestro estado.
Sin embargo, escuché muchas críticas al historial de Lois Frankel, pero muy pocas explicaciones sobre los propios logros de su oponente en beneficio de las comunidades de Florida.
Tal vez la oportunidad se desaprovechó. Tal vez faltó preparación. Sea cual sea la razón, el contraste fue evidente.
Nuestra comunidad merece algo más que promesas.
Merece pruebas.
Merece representantes que hayan demostrado su compromiso antes de pedir el voto de los ciudadanos.
Siempre habrá espacio para nuevos líderes. La democracia necesita nuevas voces y nuevas ideas.
Pero existe una enorme diferencia entre ser nuevo y estar preparado.
El Congreso no debería ser el comienzo del servicio público. Debería ser la continuación de una trayectoria de servicio.
Como hombre hispano y abiertamente gay, sé muy bien lo que significa luchar por la igualdad, construir puentes entre comunidades y defender derechos que muchas veces otros dan por sentados. También sé que generar confianza requiere años de trabajo constante, no unos cuantos meses de campaña.
Por eso la experiencia importa.
No porque alguien lleve más tiempo en un cargo.
Sino porque ha demostrado que sabe utilizar esa experiencia para mejorar la vida de las personas.
Entiendo perfectamente que muchos ciudadanos deseen un cambio.
Yo también he sentido esa frustración.
Pero el cambio, por sí solo, no constituye un proyecto de gobierno.
Sustituir experiencia por inexperiencia no garantiza progreso.
La verdadera pregunta es otra:
¿Quién ha demostrado ya tener el criterio, la capacidad, las relaciones y el compromiso necesarios para gobernar eficazmente desde el primer día?
Para mí, la respuesta es clara.
Lois Frankel ha dedicado décadas a ganarse la confianza de Palm Beach County a través del servicio, no de los discursos. Ha sido puesta a prueba en el gobierno municipal, estatal y federal. Ha gobernado durante crisis económicas, desastres naturales, momentos de profunda división política y ataques contra derechos fundamentales. Y ha cumplido.
Las personas razonables pueden discrepar sobre políticas públicas. Eso forma parte de una democracia saludable.
Pero cuando llegue el momento de votar, solo me haré una última pregunta:
¿Quién ha demostrado que seguirá estando al lado de nuestra comunidad cuando termine la campaña electoral?
Después de más de quince años sirviendo a las comunidades hispana y LGBTQ+ de Florida, después de trabajar junto a líderes de todos los niveles de gobierno y después de escuchar atentamente el debate de anoche, mi respuesta no ha cambiado.
Lois Frankel se ha ganado mi voto, no porque lo pida, sino porque ha dedicado toda una vida a ganárselo.
En este momento de nuestra historia, Palm Beach County no necesita otra campaña basada únicamente en promesas.
Necesita liderazgo comprobado. Y eso es precisamente lo que representa Lois Frankel.


