Escalada al borde del abismo: EE.UU. e Irán endurecen posturas mientras la guerra amenaza con descontrolarse
Trump extiende ultimátum sobre el estrecho de Ormuz, aumentan ataques con misiles y crece el despliegue militar en una región al límite

DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos. — La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico este jueves, tras evidenciarse un estancamiento total entre Estados Unidos e Irán en las negociaciones de alto el fuego, lo que abre la puerta a una peligrosa escalada del conflicto armado en la región.
Mientras miles de soldados estadounidenses se aproximan al área, el presidente Donald Trump decidió extender hasta el 6 de abril el plazo para que Irán reabra el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: reforzó su control sobre la zona, elevando aún más la tensión internacional.
En paralelo, Israel intensificó sus operaciones militares en el sur del Líbano, desplegando más tropas en su enfrentamiento con el grupo militante Hezbolá, respaldado por Irán. La ofensiva ha encendido alarmas en toda la región.
Las sirenas antiaéreas volvieron a sonar en varias ciudades israelíes ante nuevas oleadas de misiles iraníes, mientras países del Golfo activaban sus sistemas de defensa para interceptar proyectiles. Al mismo tiempo, se reportaron bombardeos de gran intensidad en Teherán y otras ciudades iraníes, dejando una estela de destrucción.
El conflicto, que se perfila como una guerra de desgaste, ha mostrado objetivos cambiantes por parte de Washington: desde neutralizar los programas nuclear y balístico iraní, hasta frenar su apoyo a grupos armados en la región. En momentos anteriores, incluso se planteó la posibilidad de un cambio de régimen en Irán.
A pesar de los duros golpes sufridos por la estructura militar y gubernamental iraní —incluyendo la muerte de altos mandos y ataques a múltiples instalaciones estratégicas—, el país persiste en sus ofensivas con misiles y no se observa, por ahora, un levantamiento interno contra el gobierno.
El escenario actual deja a Medio Oriente al filo de una confrontación de mayores proporciones, con implicaciones globales tanto en seguridad como en el mercado energético.



