Estados Unidos hace pública una acusación sustitutiva contra Raúl Castro y cinco coacusados del régimen de Castro por el derribo en 1996 de la aeronave de Brothers to the Rescue
El Departamento de Justicia presentó cargos contra el exlíder cubano y otros cinco implicados por la muerte de cuatro pilotos civiles en aguas internacionales

WASHINGTON — En un hecho sin precedentes en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el Departamento de Justicia de EE.UU. anunció este jueves la presentación de una acusación formal ampliada contra Raúl Castro y otros cinco ciudadanos cubanos por su presunta participación en el derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate ocurrido el 24 de febrero de 1996 sobre aguas internacionales.
La acusación incluye cargos por conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato relacionados con las muertes de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales, integrantes de la organización humanitaria basada en Miami Brothers to the Rescue (BTTR), conocida en español como Hermanos al Rescate.
El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, afirmó que el gobierno estadounidense está comprometido en perseguir a los responsables “sin importar quiénes sean o qué cargo hayan ocupado”.
“Más de tres décadas después, seguimos comprometidos con hacer justicia por el asesinato de cuatro valientes estadounidenses”, declaró Blanche. “Por primera vez en casi 70 años, altos dirigentes del régimen cubano han sido acusados en Estados Unidos por actos violentos que resultaron en la muerte de ciudadanos estadounidenses”.
La investigación sostiene que agentes de inteligencia cubanos infiltraron Hermanos al Rescate durante los años noventa y transmitieron información detallada sobre las operaciones aéreas del grupo humanitario al gobierno cubano. Según la acusación, esos datos fueron utilizados para planificar la operación militar que culminó con el derribo de las aeronaves.
De acuerdo con los fiscales federales, el 24 de febrero de 1996 tres avionetas despegaron desde el aeropuerto de Opa-locka, en el sur de Florida, con una misión humanitaria para localizar balseros cubanos en peligro en el Estrecho de Florida. Dos de esas aeronaves civiles, identificadas con las matrículas N2456S y N5485S, fueron interceptadas y destruidas por aviones militares MiG cubanos mediante misiles aire-aire mientras volaban fuera del territorio cubano.
Las autoridades estadounidenses aseguran que el operativo se ejecutó bajo la cadena de mando supervisada por Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba.
El director del FBI, Kash Patel, calificó la acusación como “un paso importante hacia la rendición de cuentas” y aseguró que el Buró Federal de Investigaciones nunca abandonó el caso.
“Durante 30 años estas familias esperaron respuestas”, señaló Patel. “El FBI nunca olvidó”.
Entre los acusados también figuran Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez. Este último se encuentra actualmente bajo custodia en Estados Unidos y enfrenta además un proceso en Florida por presuntas declaraciones falsas en documentos migratorios.
Los fiscales indicaron que, de ser declarados culpables, algunos de los acusados podrían enfrentar cadena perpetua o incluso la pena de muerte por los cargos de asesinato y conspiración.
El anuncio fue realizado en conjunto con una ceremonia conmemorativa en la Freedom Tower de Miami, donde autoridades federales y familiares de las víctimas rindieron homenaje a los pilotos fallecidos.
En la conferencia participaron también el fiscal federal para el Distrito Sur de Florida, Jason A. Reding Quiñones; la senadora federal Ashley Moody; y el fiscal general de Florida, James Uthmeier.
Las autoridades recordaron que una acusación formal constituye únicamente una alegación y que todos los acusados son considerados inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad en un tribunal.





