Caos en aeropuertos de EE.UU.: Trump despliega agentes migratorios en plena crisis por cierre gubernamental
La medida busca aliviar las largas filas de seguridad, pero genera controversia y tensiones políticas en medio de trabajadores federales sin salario

WASHINGTON — La presencia de agentes federales de inmigración en los aeropuertos de Estados Unidos ha encendido la polémica tras la decisión del presidente Donald Trump de desplegarlos para reforzar los controles de seguridad durante el cierre parcial del gobierno, una medida que responde a las extensas filas registradas en los terminales aéreos de todo el país.
Este lunes, varios agentes fueron vistos en el concurrido Hartsfield–Jackson Atlanta International Airport, uno de los aeropuertos más transitados del mundo, apoyando en áreas cercanas a los puntos de control de seguridad, tradicionalmente operados por la Transportation Security Administration (TSA).
Aunque la presencia de autoridades federales en aeropuertos no es nueva —particularmente de la Customs and Border Protection y de investigadores del Homeland Security Investigations—, su participación visible en funciones relacionadas con la seguridad de pasajeros marca un giro inusual en la operación aeroportuaria.
La decisión se produce en medio de un cierre gubernamental que ha dejado a cientos de miles de empleados del Department of Homeland Security sin salario desde el pasado 14 de febrero, incluidos el personal de la TSA, el U.S. Secret Service y la Guardia Costera.
Según Trump, los agentes de Immigration and Customs Enforcement (ICE) podrían encargarse de tareas como vigilar las salidas o verificar las identidades de los pasajeros, con el objetivo de reducir los tiempos de espera. Sin embargo, críticos advierten que esta estrategia podría intensificar las tensiones en un momento ya delicado.
El conflicto político detrás de la crisis persiste. Legisladores demócratas se han negado a aprobar fondos para agencias como ICE y la Oficina de Aduanas sin reformas significativas en sus operaciones, especialmente tras incidentes recientes que han generado indignación pública.
En un intento por suavizar la imagen de la medida, el mandatario ordenó además que los agentes de ICE no utilicen mascarillas mientras trabajen en aeropuertos, argumentando que no es necesario en ese contexto.
Mientras tanto, expertos advierten que las largas filas y retrasos podrían continuar, ya que el éxodo de agentes de la TSA —muchos de los cuales han renunciado tras no recibir pago— sigue afectando la capacidad operativa del sistema aeroportuario.
La incertidumbre continúa para millones de viajeros en Estados Unidos, atrapados entre un enfrentamiento político sin resolver y un sistema de seguridad bajo presión.


