Trump activa poderes de guerra económica para impulsar megainfraestructura energética en EE. UU.
La Casa Blanca invoca la Ley de Producción de Defensa y declara crítica la expansión energética ante riesgos para la seguridad nacional

Washington, D.C. — El presidente Donald J. Trump firmó un memorando que marca un giro contundente en la política energética del país, al autorizar el uso de amplios poderes federales para acelerar el desarrollo, manufactura e implementación de infraestructura energética a gran escala en Estados Unidos.
La medida, anunciada el 20 de abril de 2026, se ampara en la Defense Production Act of 1950, una legislación históricamente utilizada en tiempos de guerra o crisis nacional, con el objetivo de movilizar recursos industriales estratégicos. En este caso, la administración busca enfrentar lo que describe como una “amenaza extraordinaria” derivada de la insuficiente producción, transporte y generación de energía en el país.
El memorando instruye al Departamento de Energía a implementar de inmediato acciones para garantizar la capacidad nacional de desarrollar grandes proyectos energéticos, incluyendo financiamiento de riesgo en etapas tempranas, expansión de la manufactura doméstica, permisos regulatorios y adquisición de terrenos.
Según el documento, la industria estadounidense no puede, bajo las condiciones actuales del mercado, satisfacer estas necesidades con la rapidez requerida, debido a obstáculos como retrasos regulatorios, riesgos financieros y barreras estructurales. Por ello, el presidente autoriza compras directas, compromisos financieros y otros mecanismos de apoyo federal para acelerar estos proyectos.
La decisión se enmarca en la Orden Ejecutiva 14156, firmada en enero de 2025, mediante la cual Trump declaró una emergencia energética nacional. En ella, advirtió que la dependencia de fuentes energéticas intermitentes y la vulnerabilidad frente a actores extranjeros representan un riesgo creciente para la economía y la seguridad del país.
Además, el presidente determinó que es necesario suspender ciertos requisitos legales habituales para agilizar la ejecución de estas medidas, lo que permite al gobierno actuar con mayor rapidez y flexibilidad en la expansión de la infraestructura energética.
La Casa Blanca sostiene que esta estrategia es clave para evitar una escasez crítica de recursos industriales y tecnológicos que podría comprometer la defensa nacional, en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y competencia por recursos energéticos.
Con esta acción, la administración Trump busca consolidar la autosuficiencia energética de Estados Unidos y reforzar su posición estratégica frente a desafíos internacionales, apostando por una intervención directa del Estado en sectores considerados vitales.



