Trump endurece presión sobre Cuba mientras Washington mantiene abiertas todas las opciones
EE.UU. niega una acción militar inmediata contra La Habana, pero advierte que las sanciones y la presión política seguirán aumentando si el régimen no acepta reformas y ayuda humanitaria condicionada

WASHINGTON — Aunque el presidente Donald Trump ha lanzado reiteradas advertencias asegurando que “Cuba es la próxima”, funcionarios estadounidenses afirmaron que no existe una acción militar inminente contra La Habana, pese al tono agresivo de la Casa Blanca y al despliegue de buques de guerra estadounidenses en Medio Oriente.
Según reveló la agencia de noticias Prensa Asociada (AP por sus siglas en inglés), altos funcionarios de Estados Unidos mantienen conversaciones preliminares y discretas con autoridades cubanas, mientras Washington intenta presionar al régimen comunista con nuevas sanciones económicas y una oferta multimillonaria de ayuda humanitaria.
La propuesta estadounidense incluiría decenas de millones de dólares en asistencia, dos años de internet gratuito mediante Starlink para todos los cubanos, apoyo agrícola y ayuda para la infraestructura. Sin embargo, la oferta estaría condicionada a medidas que el gobierno cubano históricamente ha rechazado, como la liberación de presos políticos, el fin de la represión política y religiosa, y una mayor apertura a inversiones privadas estadounidenses.
Funcionarios estadounidenses reconocieron que no son optimistas sobre una aceptación por parte del régimen, aunque aseguraron que Cuba todavía no ha rechazado oficialmente la propuesta.
La tensión aumentó después de que la administración Trump anunciara nuevas sanciones contra GAESA, el poderoso conglomerado empresarial manejado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Las medidas fueron adoptadas luego de que Trump firmara una orden ejecutiva ampliando la capacidad de Washington para castigar económicamente a la isla.
El canciller cubano Bruno Rodríguez reaccionó con dureza y calificó las sanciones como un “castigo colectivo”, acusando a Estados Unidos de tener una “intención genocida” contra Cuba.
Mientras tanto, Trump elevó aún más la retórica al insinuar posibles demostraciones militares cerca de la isla.
“Uno de nuestros portaaviones podría detenerse a 100 yardas de la costa y ellos dirían: ‘Muchas gracias, nos rendimos’”, declaró el mandatario tras firmar la orden ejecutiva.
A pesar de ello, funcionarios involucrados en las conversaciones aseguraron que el objetivo inmediato de Washington “no es un cambio de régimen, sino cambiar las políticas fallidas del régimen”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y una de las voces más duras contra La Habana, volvió a cargar contra el gobierno cubano esta semana.
“El problema no es solo que son comunistas. Es que además son comunistas incompetentes”, afirmó Rubio durante declaraciones en la Casa Blanca.
Rubio se encuentra actualmente en Roma y el Vaticano, donde sostendrá reuniones con el papa León XIV para discutir, entre otros temas, la situación humanitaria y política de Cuba, donde la Iglesia Católica mantiene una fuerte influencia social.
Las conversaciones diplomáticas entre ambos países también se han intensificado en las últimas semanas. Funcionarios estadounidenses confirmaron que una delegación del Departamento de Estado viajó a La Habana el pasado 10 de abril para reunirse con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exmandatario cubano Raúl Castro y considerado una figura de gran influencia dentro del régimen.
Ese encuentro fue descrito como “profesional y cordial”, aunque sin resultados concretos. Según las fuentes, Washington salió de la reunión con dudas sobre la disposición real del gobierno cubano para implementar incluso reformas mínimas que alivien la profunda crisis económica y humanitaria que atraviesa la isla.
Por su parte, el embajador cubano ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, dejó claro que Cuba no negociará cambios internos exigidos por Washington.
“No está sobre la mesa ningún tema relacionado con cambio de régimen o destitución del presidente”, declaró el diplomático, quien además aseguró que Cuba se prepara “para todos los escenarios” ante posibles acciones de Trump.
Estados Unidos también observa con creciente preocupación la influencia de China y Rusia en la isla, especialmente en materia de inteligencia y cooperación logística, un elemento que la Casa Blanca considera una amenaza directa para la seguridad nacional debido a la cercanía geográfica de Cuba con territorio estadounidense.
Mientras las tensiones aumentan, funcionarios estadounidenses advirtieron que Trump podría cambiar de postura “en cualquier momento” y recalcaron que las opciones militares continúan sobre la mesa.



