
La congresista María Elvira Salazar ha decidido levantar la voz frente al presidente Donald Trump por su política migratoria. Y su reclamo merece ser discutido.
Pero hay una pregunta que, para miles de cubanoamericanos, resulta inevitable:
¿Por qué el reclamo a Trump no incluye también a Cuba?
Salazar ha convertido la reforma migratoria en una de sus principales banderas legislativas. Ha impulsado la llamada DIGNITY Act, una propuesta que busca combinar seguridad fronteriza con una vía de estatus legal para determinados inmigrantes que llevan años en Estados Unidos.
Por eso, es perfectamente legítimo que cuestione al presidente cuando considera que sus políticas migratorias están perjudicando a personas que forman parte de la comunidad que ella representa.
Pero si hablamos de representación, hay otra parte de esa comunidad que también está esperando respuestas.
Los cubanos.
Durante años, Donald Trump ha hablado de enfrentar al régimen cubano y de apoyar las aspiraciones del pueblo de Cuba hacia una sociedad libre y democrática.
Su administración ha aplicado sanciones y otras medidas contra funcionarios y entidades vinculadas al régimen.
Pero la pregunta sigue siendo:
¿Y DESPUÉS QUÉ?
¿Dónde está la estrategia concreta para que esa presión se traduzca en mayores libertades para el pueblo cubano?
¿Dónde está la hoja de ruta?
¿Qué se está haciendo por los presos políticos?
¿Qué respaldo concreto está recibiendo la sociedad civil independiente?
¿Y cuál es el objetivo final de la política estadounidense hacia Cuba?
Porque sancionar al régimen no es lo mismo que liberar a Cuba.
Y aquí está el punto que María Elvira Salazar podría plantearle también al presidente:
Si es justo reclamarle a Trump por las consecuencias de su política migratoria, ¿no es igualmente justo exigirle respuestas sobre las promesas de libertad para Cuba?
No se trata de estar contra Trump.
No se trata de estar contra Salazar.
Tampoco se trata de defender una política migratoria abierta.
Se trata de algo mucho más elemental:
RESPONSABILIDAD POLÍTICA.
Los inmigrantes merecen respuestas.
Los cubanoamericanos merecen respuestas.
Y los cubanos que llevan décadas esperando libertad también.
María Elvira Salazar tiene derecho a reclamarle al presidente.
Pero precisamente por su posición como congresista cubanoamericana, también tiene una oportunidad única para formularle otra pregunta que muchos quisieran escuchar:
“Presidente Trump, ¿cuál es su plan para que Cuba sea finalmente libre?”
Porque para una comunidad que durante décadas ha escuchado promesas de libertad, la paciencia también tiene límites.



