EE. UU. irrumpe en La Habana con advertencias y una oferta clave: internet libre y reformas urgentes
Delegación estadounidense se reúne con figuras del régimen cubano —incluido el nieto de Raúl Castro— y advierte sobre el colapso inminente de la isla si no se adoptan cambios democráticos y económicos

La Habana. — En un movimiento diplomático sin precedentes en la última década, funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos viajaron a La Habana y sostuvieron reuniones de alto nivel con representantes del régimen cubano, incluyendo a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, considerado un portavoz cercano del poder real en la isla.
El encuentro, realizado el pasado viernes, marca la primera vez desde la histórica visita de Barack Obama que un avión del gobierno estadounidense aterriza en Cuba, lo que representa un giro significativo en las relaciones bilaterales en medio de un contexto mucho más tenso y crítico.
Según fuentes oficiales, la delegación estadounidense transmitió un mensaje contundente: la economía cubana se encuentra en “caída libre” y las élites gobernantes tienen una ventana limitada para implementar reformas estructurales antes de que la situación se deteriore de forma irreversible.
Durante las conversaciones, Washington propuso facilitar el acceso a internet en la isla mediante la implementación del sistema satelital de Starlink, en un intento por mejorar la conectividad y el flujo de información para la población cubana.
Además, los funcionarios reiteraron condiciones clave para avanzar en una eventual eliminación del embargo estadounidense, entre ellas la compensación a ciudadanos y empresas afectadas por expropiaciones tras la Revolución de 1959, la liberación de presos políticos y la garantía de mayores libertades civiles que conduzcan a elecciones libres y justas.
El actual contexto político, bajo la administración del presidente Donald Trump y con Marco Rubio al frente de la diplomacia, refleja una postura más firme y menos dispuesta a concesiones frente al gobierno cubano.
Otro punto de fricción abordado en las reuniones fue la preocupación de Estados Unidos por la presencia de actores extranjeros —incluidos grupos de inteligencia, militares y organizaciones consideradas terroristas— operando en Cuba con el consentimiento del gobierno, a escasa distancia del territorio estadounidense.
Aunque no se emitieron amenazas directas, Washington dejó claro que no permitirá que la isla se convierta en un riesgo para la seguridad nacional. “El presidente Trump está comprometido con una solución diplomática, pero no permitirá un colapso que genere una amenaza significativa”, señaló un alto funcionario.
El desarrollo de esta inusual apertura diplomática podría marcar un punto de inflexión en el futuro de Cuba, en un momento en que la isla enfrenta una de las crisis más profundas de su historia reciente. La situación continúa en evolución.



