Trump ordena pagar a agentes de seguridad aeroportuaria en medio del caos nacional
La medida de emergencia busca frenar largas filas y evitar el colapso del sistema aéreo mientras el Congreso sigue bloqueado

WASHINGTON — El presidente Donald Trump firmó este viernes una acción ejecutiva de emergencia para garantizar el pago a los empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), tras el fracaso del Congreso en alcanzar un acuerdo que resolviera la crisis presupuestaria.
La decisión llega en medio de crecientes retrasos y largas filas en aeropuertos de todo el país, provocadas por la falta de personal debido a la suspensión parcial de fondos federales. “El sistema de transporte aéreo de Estados Unidos ha llegado a su punto de quiebre”, afirmó Trump en el memorando que autoriza los pagos, calificando la situación como una emergencia que compromete la seguridad nacional.
Según la orden, los fondos utilizados tendrán una “conexión lógica” con las operaciones de la TSA, y podrían provenir del paquete fiscal aprobado el año pasado. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, aseguró que los trabajadores podrían comenzar a recibir sus cheques “tan pronto como el lunes”.
La acción presidencial se produce tras una rebelión de republicanos en la Cámara de Representantes que rechazaron un proyecto aprobado por el Senado para financiar gran parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), pero que excluía recursos para agencias clave de inmigración como ICE y la Patrulla Fronteriza.
El presidente de la Cámara, Mike Johnson, calificó el acuerdo del Senado como “una broma” y adelantó que los republicanos impulsarán una resolución temporal para financiar todo el departamento hasta el 22 de mayo, con el respaldo de Trump.
Por su parte, el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, advirtió que la propuesta republicana “está muerta al llegar” a la cámara alta, lo que prolongaría el cierre parcial del DHS, ya en su día 42.
El estancamiento ha tenido consecuencias directas en los aeropuertos: más del 11% del personal de la TSA ha faltado a sus turnos, con tasas superiores al 40% en algunas terminales, y cerca de 500 agentes han renunciado durante la crisis. La falta de pago ha obligado a muchos trabajadores a dejar de presentarse, agravando el colapso operativo.
Mientras tanto, pasajeros en ciudades como Houston y Nueva York reportan esperas de varias horas, pérdida de vuelos y una creciente frustración. La administración había considerado incluso desplegar a la Guardia Nacional o agentes de inmigración para reforzar los controles.
Aunque el acuerdo del Senado permitiría financiar parcialmente al DHS —incluyendo la TSA, FEMA y la Guardia Costera—, la disputa por los fondos de inmigración sigue siendo el principal obstáculo. Los demócratas exigen reformas en las prácticas de aplicación de la ley migratoria, mientras que los republicanos insisten en ampliar los recursos para deportaciones.
La orden ejecutiva de Trump podría aliviar temporalmente la presión en los aeropuertos, pero el futuro del financiamiento federal y la estabilidad del sistema de seguridad aérea siguen dependiendo de un acuerdo político que, por ahora, parece lejano.



