EE. UU. intensifica la presión contra Cuba y congresistas republicanos piden evacuar la isla “antes de que sea demasiado tarde”
Carlos Giménez lanza una advertencia urgente a turistas y aliados mientras Trump endurece sanciones y corta el suministro de petróleo

Washington/Miami.— La estrategia del presidente Donald Trump para aislar al gobierno cubano ha escalado a un nuevo nivel político y diplomático, con llamados directos desde el Congreso de Estados Unidos para que los ciudadanos abandonen la isla “antes de que sea demasiado tarde”.
El congresista republicano por Florida, Carlos Giménez, emitió una advertencia contundente el domingo por la noche a través de la red social X. “⚠️ WARNING. BEWARE OF TRAVEL TO COMMUNIST #CUBA. Todos los turistas en la isla deberían irse antes de que sea demasiado tarde”, escribió, reforzando un mensaje similar publicado el sábado.
En otra declaración, Giménez aseguró que aliados de Estados Unidos se han comunicado con él por la situación en Cuba y reiteró su postura: romper relaciones diplomáticas, cerrar embajadas y evacuar personal y ciudadanos extranjeros. “El fin de la pesadilla del régimen castrista está cerca”, afirmó.
Llamado a cortar petróleo, viajes y remesas
Giménez ofreció una conferencia de prensa conjunta el domingo junto al congresista Mario Díaz-Balart, funcionarios locales y líderes del exilio cubano, en la que exigieron un cese inmediato de los envíos de petróleo, los viajes y las remesas hacia Cuba, al considerar que estas vías continúan sosteniendo al gobierno comunista en La Habana.
El legislador también instó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a detener las exportaciones de petróleo hacia la isla, alegando que esos recursos financian directamente al régimen cubano. “La función del gobierno es proteger a sus ciudadanos. No hay una agenda America First más clara que eliminar el cáncer de los regímenes tiránicos de nuestro hemisferio”, declaró Giménez.
Según el congresista, los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela “han negado sistemáticamente los derechos básicos de sus pueblos y reprimido toda forma de disidencia”.
Trump endurece sanciones y admite contactos con La Habana
Las declaraciones se producen en medio de recientes movimientos de la Casa Blanca para asfixiar el suministro energético de Cuba. Esta semana, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que impone aranceles a los bienes de países que vendan o faciliten petróleo a la isla, una medida que incrementa la presión sobre México, del cual Cuba se volvió dependiente tras el corte de envíos desde Venezuela luego de la salida de Nicolás Maduro del poder.
“Estamos empezando a hablar con Cuba”, dijo Trump a periodistas el sábado por la noche a bordo del Air Force One, sugiriendo que la presión podría buscar llevar al gobierno cubano a la mesa de negociaciones.
“Con la caída de Maduro y el régimen castrista en su punto más débil en más de 60 años, este es el momento de acabar con cada línea de vida financiera de la dictadura comunista en La Habana”, añadió Giménez.
Cambio de rumbo en la política exterior
Por su parte, Mario Díaz-Balart subrayó que existe un giro claro en la política estadounidense hacia Cuba bajo la administración Trump y el secretario de Estado Marco Rubio. “Hace apenas un año, la administración Biden apaciguaba a nuestros adversarios. Qué diferencia hace una elección”, afirmó.
Díaz-Balart sostuvo que la ley estadounidense exige cambios democráticos reales para cualquier normalización con Cuba y agradeció el liderazgo “decisivo” de Trump. “America First comienza con las Américas, y este es el momento crucial para terminar el trabajo”, dijo.
Tensión militar y respuesta de La Habana
Fuentes militares y de seguridad nacional han señalado que Washington busca reafirmar su supremacía en el hemisferio occidental, mientras gestiona otros focos de tensión global como Ucrania y Medio Oriente. Además de una fuerte presencia naval en el Medio Oriente, Estados Unidos mantiene buques en el Caribe que han participado en operaciones antidrogas y en la incautación de petroleros que evaden sanciones.
Desde La Habana, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel respondió con firmeza. En mensajes publicados el mes pasado en X, aseguró que Cuba es “una nación libre, independiente y soberana” y prometió defenderla “hasta la última gota de sangre”, denunciando más de seis décadas de agresión estadounidense.
El endurecimiento del discurso y las medidas de Washington marcan uno de los momentos de mayor tensión entre ambos países en años, con advertencias abiertas, presión económica y un escenario regional cada vez más volátil.



