EE.UU. ejecuta nueva «Operación Globo» y captura dos petroleros ligados a Venezuela entre Atlántico Norte y el Caribe
Marinera (antes Bella 1) y Sophia son intervenidos por violar sanciones; Moscú habla de “piratería en aguas internacionales” en un momento de alta tensión geopolítica

En una acción coordinada que marca una escalada en su campaña contra el contrabando de petróleo y las sanciones energéticas, Estados Unidos confirmó este miércoles la incautación de dos buques petroleros sancionados por sus vínculos con Venezuela, uno en el Atlántico Norte y otro en el Mar Caribe, informó el Comando Europeo de Estados Unidos y altos funcionarios gubernamentales.
El primer barco, Marinera —anteriormente conocido como Bella 1 y reflagado bajo bandera rusa tras intentar evadir el bloqueo estadounidense— fue interceptado en alta mar entre Escocia e Islandia después de una persecución prolongada de varias semanas. La operación se realizó “en cumplimiento de una orden de un tribunal federal de EE. UU.” y fue liderada por la Guardia Costera con apoyo militar, indicaron fuentes oficiales.
Horas antes, fuerzas de Estados Unidos también tomaron control del M/T Sophia en aguas del Caribe, otro buque que, según Washington, estaba sancionado por operar o tener nexos recientes con puertos venezolanos. La secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, confirmó ambas incautaciones a través de redes sociales, destacando que las embarcaciones “o bien habían estado atracadas en Venezuela o se dirigían hacia allí”.
Las autoridades estadounidenses aseguran que estos petroleros formaban parte de una “flota fantasma” que intenta eludir sanciones energéticas impuestas al régimen venezolano y a terceros vinculados a grupos como Hezbolá, y que la operación refuerza su compromiso de hacer cumplir la ley internacional y las sanciones.
Rusia condena el operativo: El Ministerio de Exteriores ruso calificó la acción como una violación del derecho marítimo internacional, afirmando que el Marinera navegaba en aguas internacionales y estaba bajo bandera rusa, lo que —según Moscú— hace ilegítima su detención.
Este operativo ocurre en un contexto de crecientes tensiones tras la captura reciente del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas, un hecho que ha tensado aún más las relaciones entre Washington, Caracas y Moscú.
Las autoridades en Washington han advertido que continuarán persiguiendo y deteniendo buques sancionados, en un esfuerzo por desarticular redes que supuestamente ayudan a burlar las restricciones financieras y de exportación sobre el petróleo.



