Conversaciones secretas de alto nivel sacuden el tablero político cubano
Congresista revela contactos del gobierno de Trump con el círculo íntimo de Raúl Castro mientras aumentan presiones para un cambio de régimen en la isla

Miami, FL – El gobierno del presidente Donald Trump habría sostenido conversaciones secretas de alto nivel con varias figuras cercanas a Raúl Castro, según reveló el congresista republicano por Florida Mario Díaz-Balart en declaraciones al Miami Herald.
De acuerdo con el legislador, los contactos han sido similares a los que Washington mantuvo previamente con el mandatario venezolano Nicolás Maduro antes de una operación militar ejecutada a principios de este año.
Aunque Castro está oficialmente retirado, continúa siendo considerado la máxima figura de poder dentro de Cuba. Su entorno familiar mantiene influencia directa sobre el aparato político y militar del país, especialmente mediante el conglomerado empresarial militar GAESA, que controla amplios sectores de la economía nacional.
Fuentes cercanas a las conversaciones indicaron que asesores del secretario de Estado Marco Rubio sostuvieron recientemente un encuentro con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exmandatario cubano, durante una reunión celebrada en San Cristóbal. Sin embargo, Díaz-Balart aseguró que los acercamientos han sido “más amplios” e involucran a múltiples figuras del círculo íntimo del liderazgo cubano.
“Ha habido conversaciones con múltiples personas alrededor de Raúl Castro, a los más altos niveles, pero no son negociaciones formales”, explicó el congresista. “Son contactos similares a los que se tuvieron con Maduro, incluso con participación directa del presidente”.
Según fuentes familiarizadas con el proceso, aún no existe un acuerdo concreto entre Washington y La Habana. No obstante, se evalúan propuestas económicas que podrían modificar drásticamente la dependencia energética de la isla, incluyendo planes para que Cuba dependa del suministro de petróleo estadounidense.
En semanas recientes, Trump ha declarado públicamente que centrará su atención en Cuba una vez que finalice su manejo del conflicto con Irán. El mandatario ha reiterado que el gobierno cubano “podría caer pronto” y ha asegurado que sus líderes desean negociar.
La administración estadounidense ha intensificado la presión económica al restringir el suministro de petróleo proveniente de Venezuela y México, buscando forzar a La Habana a sentarse en la mesa de conversaciones.
Por su parte, Rubio señaló que cualquier entendimiento requeriría reformas económicas profundas en la isla.
“Aquí todos somos realistas”, afirmó el secretario de Estado durante una conferencia. “No esperamos cambios de la noche a la mañana, pero observamos cómo estos procesos evolucionan”.
Sectores del exilio cubano en Miami han manifestado inquietud ante la posibilidad de un pacto que mantenga a la familia Castro en el poder y preserve la estructura comunista.
Díaz-Balart rechazó esa posibilidad con firmeza:
“No se aceptarán cambios parciales. El concepto de ‘Raúl sin Raúl’ no es aceptable para esta administración”.
Trump también insinuó recientemente que su gobierno está dispuesto a impulsar un cambio en la isla por diversas vías.
“Puede ser una transición amistosa o no”, declaró el mandatario durante una conferencia en Doral. “Están en ruinas. No tienen energía ni recursos. O llegan a un acuerdo o actuaremos con la misma facilidad”.
Mientras se desarrollan estos contactos discretos, Cuba enfrenta una de las crisis económicas más severas de su historia reciente.
Los prolongados apagones, la escasez de combustible y el colapso del sistema eléctrico han generado protestas nocturnas en varios barrios de La Habana y otras ciudades. Residentes golpean cacerolas desde sus hogares y corean consignas contra el gobierno, mientras grafitis antigubernamentales se multiplican en distintas provincias.
Expertos advierten que, de no restablecerse el suministro energético, las reservas de combustible podrían agotarse en pocas semanas, agravando una ya delicada situación humanitaria.
Aunque Washington autorizó la venta de combustible al sector privado cubano, mantiene restricciones para transacciones directas con el gobierno.
El gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel ha evitado confirmar negociaciones formales con Estados Unidos, aunque ha reconocido la existencia de “conversaciones” indirectas.
Las autoridades cubanas no han negado contactos con Rodríguez Castro, pero insisten en que no existe diálogo diplomático oficial entre ambos gobiernos.
En el plano público, La Habana mantiene su retórica de resistencia ante Washington, refuerza alianzas políticas internacionales y proyecta imagen de unidad interna, pese al creciente malestar social.
Entretanto, grupos religiosos y organizaciones civiles dentro y fuera de la isla han comenzado a pedir abiertamente la salida del liderazgo actual y una transición democrática inmediata.
“La presión interna y externa nunca había coincidido con esta intensidad”, señaló una fuente cercana a las conversaciones. “El desenlace podría marcar un momento histórico para Cuba”.
Díaz-Balart concluyó con un mensaje directo a la cúpula gobernante de la isla:
“Los miembros del régimen deberían estar pensando dónde pasarán el resto de sus vidas”.



