Florida reacciona a la ofensiva contra Irán: apoyo firme y duras críticas dividen a líderes del estado
Republicanos respaldan a Trump y la “Operation Epic Fury”, mientras demócratas exigen autorización del Congreso y advierten sobre otra guerra sin fin

FLORIDA — Funcionarios electos y candidatos de Florida emitieron contundentes declaraciones este sábado tras el ataque lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán, una operación que, según reportes oficiales, habría acabado con la vida del líder supremo iraní y que marca una nueva escalada en Medio Oriente.
La ofensiva, denominada Operation Epic Fury, ha provocado reacciones inmediatas y profundamente divididas entre republicanos y demócratas del Estado del Sol.
El senador republicano Rick Scott calificó el ataque como el fin de “los días del malvado régimen iraní” que durante décadas ha proclamado “Muerte a América”. Agradeció al presidente Donald Trump por su liderazgo y reiteró que Estados Unidos “siempre pondrá a América primero” y jamás permitirá que Irán posea un arma nuclear.
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En la misma línea, la senadora Ashley Moody sostuvo que el régimen iraní ha sembrado terror por décadas y afirmó que cuando alguien amenaza con destruir a Estados Unidos, se le debe tomar en serio. Pidió oraciones por la seguridad de las tropas estadounidenses.
El congresista Brian Mast describió los ataques como una “respuesta inescapable” a 47 años de agresión continua del ayatolá iraní contra Estados Unidos y sus aliados.
Por su parte, el representante Mike Haridopolos aseguró que la paz se logra a través de la fuerza y destacó el liderazgo del presidente Trump y del secretario de Estado Marco Rubio.
El congresista y candidato a gobernador Byron Donalds expresó que el presidente actuó “decisivamente” contra la amenaza nuclear iraní y afirmó que respalda plenamente la operación militar.
El también aspirante republicano a la gobernación, Paul Renner, veterano de la Marina, aseguró que la amenaza iraní es real y que la estrategia de fuerza es la única que entienden los regímenes radicalizados.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, publicó un breve mensaje pidiendo bendiciones y protección para las fuerzas armadas.
Desde el lado demócrata, las reacciones fueron más cautelosas y críticas, centradas en la legalidad y la estrategia a largo plazo.
El candidato demócrata al Senado, Alex Vindman, reconoció que el régimen iraní es “malvado”, pero advirtió que “las guerras sin un plan son peligrosas”. Exigió respuestas claras sobre la misión, la estrategia y el objetivo final, recordando que la Constitución exige supervisión del Congreso.
La congresista Lois Frankel afirmó que la amenaza iraní debe eliminarse, pero subrayó que el presidente debe acudir al Congreso para consultar los objetivos y planes de la administración.
El representante Jerod Moskowitz señaló que la situación es grave y evoluciona rápidamente, especialmente tras la respuesta iraní contra vecinos árabes, y expresó preocupación por la seguridad de las tropas desplegadas.
La congresista Sheila Cherfilus-McCormick advirtió que lanzar ataques sin autorización congresional coloca a las tropas en mayor riesgo y pidió aprobar una Resolución de Poderes de Guerra para evitar otro conflicto abierto en Medio Oriente.
El candidato demócrata a gobernador David Jolly cuestionó que el presidente haya entrado en guerra sin el respaldo amplio del pueblo estadounidense, del Congreso o de aliados internacionales, aunque expresó esperanza en un desenlace que reduzca la amenaza nuclear.
La presidenta del Partido Demócrata de Florida, Nikki Fried, fue una de las voces más críticas, señalando que la acción militar se realizó sin supervisión del Congreso y advirtiendo que podría arrastrar al país a otra guerra prolongada mientras los estadounidenses enfrentan dificultades económicas internas.
Mientras la situación en Medio Oriente continúa evolucionando y se esperan más reacciones oficiales, Florida —hogar de una de las comunidades de veteranos más grandes del país— se convierte en reflejo del debate nacional: apoyo total a una ofensiva considerada necesaria para frenar la amenaza nuclear iraní, frente a advertencias sobre los riesgos constitucionales y estratégicos de una nueva guerra



