Florida entre los estados con más casos de sarampión en EE.UU.
Autoridades sanitarias alertan sobre el aumento sostenido de contagios mientras expertos piden reforzar la vacunación

CONDADO PALM BEACH, Florida — Los casos de sarampión continúan en aumento en Estados Unidos y Florida ya se ubica entre los tres estados con mayor número de contagios en el país, según datos del Florida Department of Health.
De acuerdo con las autoridades sanitarias, actualmente se registran 68 casos confirmados en todo el estado. Aunque hasta el momento no se han reportado casos en el condado de Palm Beach ni en la región del Treasure Coast, expertos en salud pública esperan que la situación se mantenga bajo control.
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que varios de los pacientes contagiados no habían viajado fuera del país, lo que sugiere transmisión comunitaria.“Algunos de estos casos son en personas que nunca han salido del país. Eso es una declaración muy poderosa de que el contagio está ocurriendo dentro de la comunidad”, explicó Díaz.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves. Entre los principales síntomas se encuentran:
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Fiebre alta
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Tos persistente
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Conjuntivitis
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Erupción cutánea visible
Los niños no vacunados, los adultos mayores vacunados hace décadas y las personas inmunocomprometidas se encuentran entre los grupos de mayor riesgo
Aunque muchas personas se recuperan, el sarampión puede ser letal. La tasa de mortalidad es aproximadamente 1 por cada 1.000 personas infectadas, especialmente en pacientes con enfermedades preexistentes.
Las autoridades recomiendan que cualquier persona que presente síntomas busque atención médica de inmediato. Además, medidas como el aislamiento de los casos confirmados pueden ayudar a reducir la propagación.
Las autoridades estatales están manejando adecuadamente la contención del brote, especialmente mediante la vacunación, que es clave para evitar que el virus llegue a comunidades como Palm Beach County.
Las autoridades sanitarias continúan monitoreando la situación mientras el estado intenta frenar el avance de una enfermedad que parecía estar bajo control años atrás.



