Boca Ratón debate su futuro urbano: proyecto millonario divide a la ciudad
El ambicioso plan de reurbanización del campus gubernamental promete miles de millones en ingresos, pero genera fuertes críticas entre residentes antes del referéndum de marzo

BOCA RATÓN, Florida — Los líderes de la ciudad de Boca Ratón escucharon este martes a decenas de residentes que expresaron tanto apoyo como preocupación por el Proyecto de Reurbanización del Campus Gubernamental, una iniciativa que podría transformar de manera radical el centro de la ciudad y redefinir su desarrollo urbano durante las próximas décadas.
Durante la reunión del Concejo Municipal, se confirmó que la votación clave se centrará en tres puntos fundamentales: el acuerdo del plan maestro, un contrato de arrendamiento por 99 años y el acuerdo de gestión de la construcción. De aprobarse, el proyecto pasará a manos de los votantes, quienes decidirán su destino final en el referéndum programado para el 10 de marzo.
Previo a la votación, un viceadministrador de la ciudad presentó nuevas imágenes del proyecto, mostrando los cambios realizados desde la reunión del 6 de enero. Según la propuesta, el rediseño del campus gubernamental apostaría por un espacio orientado al peatón, con abundantes áreas verdes y tres estilos arquitectónicos. El plan incluye residencias, áreas comerciales y un hotel boutique, todo estratégicamente ubicado cerca de la estación del tren Brightline.
Uno de los puntos destacados es que el área arrendada se ha reducido en un 75%, mientras que Memorial Park permanecería bajo propiedad de la ciudad. Además, el campus seguiría albergando la subestación de policía, el Ayuntamiento y el Centro Comunitario, manteniendo funciones esenciales del gobierno local.
La organización One Boca, promotora del proyecto, aseguró que el desarrollo podría generar más de 4 mil millones de dólares en ingresos por rentas e impuestos, recursos que, según sus defensores, serían reinvertidos en parques, infraestructura y servicios públicos.
Sin embargo, no todos los residentes comparten el entusiasmo. Durante los comentarios públicos, algunos ciudadanos cuestionaron la transparencia y los beneficios reales del acuerdo. “Esto parece más un favor al desarrollador que un beneficio para la ciudad”, expresó un residente, quien criticó los supuestos ingresos como “hipotéticos” y las proyecciones financieras como “cuestionables y cambiantes”.
Con la ciudad claramente dividida entre quienes ven una oportunidad histórica de crecimiento y quienes temen un negocio desigual, el futuro del campus gubernamental de Boca Ratón quedará finalmente en manos de los votantes en marzo, en una decisión que podría marcar un antes y un después en la historia urbana de la ciudad.



