NOAA declara oficialmente El Niño y advierte que podría convertirse en uno de los más intensos de la historia
El fenómeno climático tiene un 63% de probabilidades de alcanzar niveles récord y podría agravar olas de calor, inundaciones, sequías e incendios en todo el planeta durante los próximos meses.

WASHINGTON — La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó oficialmente este jueves la formación del fenómeno climático El Niño en el océano Pacífico ecuatorial, una situación que, según los expertos, podría evolucionar hasta convertirse en uno de los episodios más fuertes registrados desde que comenzaron las mediciones modernas en 1950.
Los meteorólogos advirtieron que este ciclo natural de calentamiento de las aguas del Pacífico se suma al calentamiento global provocado por las emisiones de combustibles fósiles, creando un escenario propicio para fenómenos meteorológicos extremos en distintas regiones del mundo.
De acuerdo con NOAA, existe un 63% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad tan elevada entre finales de otoño e inicios del invierno que se ubique entre los eventos más poderosos de los registros históricos. Algunos especialistas incluso consideran que podría igualar o superar al histórico episodio de 1997-1998, asociado a miles de millones de dólares en pérdidas por inundaciones, sequías, incendios forestales, tornados y olas de calor.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, calificó el fenómeno como una “advertencia climática urgente” y señaló que las condiciones actuales “echarán más combustible al fuego de un mundo que ya se está calentando”.
Los efectos de El Niño varían significativamente según la región. En el Atlántico suele reducir, aunque no eliminar, la actividad de huracanes, mientras que favorece una mayor actividad ciclónica en el Pacífico. Esto podría representar un alivio relativo para las costas del este y del Golfo de Estados Unidos, aunque incrementaría los riesgos para Hawái y otras islas del Pacífico.
En América del Sur occidental, especialmente en países como Perú y Ecuador, se esperan lluvias intensas e inundaciones, acompañadas por temperaturas superiores a lo normal. En India podrían registrarse olas de calor más severas, mientras que Australia enfrenta riesgos de sequías prolongadas e incendios forestales.
África nororiental también podría experimentar cambios extremos, pasando de períodos de sequía severa a lluvias torrenciales con potencial destructivo.
Los expertos señalan que en Estados Unidos los efectos más notorios suelen sentirse durante el invierno. El sur del país podría experimentar lluvias más abundantes y tormentas más intensas, mientras que el noroeste del Pacífico tendería a presentar condiciones más cálidas y secas.
Al mismo tiempo, algunas regiones afectadas por la sequía, como las Montañas Rocosas del norte y el suroeste estadounidense, podrían beneficiarse de precipitaciones adicionales.
En el ámbito económico, diversos investigadores advierten que las temperaturas más elevadas asociadas al fenómeno pueden afectar la productividad y ralentizar el crecimiento económico. Algunos climatólogos incluso anticipan que 2027 podría convertirse en el año más caluroso jamás registrado debido al efecto combinado de El Niño y el calentamiento global.
Lo que más preocupa a la comunidad científica son las señales tempranas observadas durante las últimas semanas. El rápido ascenso de aguas excepcionalmente cálidas hacia la superficie del Pacífico ha llevado a numerosos centros meteorológicos a coincidir en pronósticos que apuntan a un evento extraordinariamente fuerte.
Por ello, este episodio ya ha recibido apodos como “Super El Niño” e incluso “Godzilla”, reflejando la magnitud potencial de sus impactos.
A pesar de las preocupaciones, los expertos insisten en que la preparación es la mejor respuesta.
Con la temporada de fenómenos extremos ya en marcha, los científicos seguirán monitoreando la evolución de El Niño, cuyo pico de intensidad podría alcanzarse entre el otoño y el invierno de este año.



