Aprueban monitores de ruido en West Palm Beach tras ola de quejas por vuelos desviados
Más de 11,000 hogares y cinco escuelas afectados por restricciones aéreas temporales de la FAA; autoridades locales desafían la medida

WEST PALM BEACH, Florida. — En respuesta a meses de crecientes quejas por el ruido aéreo, el Comité Ciudadano sobre el Ruido del Aeropuerto Internacional de Palm Beach aprobó la instalación de monitores de ruido en distintos puntos de West Palm Beach para medir el impacto de las restricciones temporales de vuelo impuestas por la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés).
Las restricciones, que obligaron a desviar vuelos hacia rutas más al norte, han transformado la tranquilidad de numerosos vecindarios en un problema constante para miles de residentes. Actualmente, cinco monitores de ruido están listos para comenzar a recopilar datos la próxima semana, y el plan contempla la instalación de hasta siete dispositivos en total.
El cambio en las rutas aéreas ha tenido un impacto significativo: mientras la trayectoria anterior afectaba aproximadamente a 2.200 viviendas, la nueva ruta expone ahora a más de 11.000 hogares y cinco escuelas a un tráfico aéreo intensificado.
Desde que entraron en vigor las restricciones, el Departamento de Aeropuertos del condado ha recibido cientos de quejas relacionadas no solo con el ruido, sino también con la contaminación del aire, la disminución del valor de las propiedades y retrasos en los vuelos.
Además de aprobar los monitores, el comité anunció que el pasado 12 de diciembre, el Condado de Palm Beach, junto con las ciudades de West Palm Beach y Palm Beach, presentó una petición formal para impugnar ante la FAA las restricciones temporales de vuelo.
Las autoridades locales instaron a los residentes a continuar enviando reportes y comentarios sobre el ruido, ya sea a través de plataformas en línea o de la línea telefónica habilitada, con el objetivo de fortalecer el caso y documentar el impacto real en la comunidad.
Para muchos vecinos, la instalación de los monitores representa una esperanza concreta tras meses de frustración y un primer paso para exigir soluciones ante un problema que ha alterado su calidad de vida.



