El sheriff del condado Palm Beach fija límites a la cooperación con ICE: “No habrá redadas en vecindarios”
El enfoque se centrará en criminales vinculados a drogas y pandillas, mientras defienden transparencia y comunicación con la comunidad

En medio del intenso debate nacional sobre políticas migratorias, Ric Bradshaw, sheriff del Condado de Palm Beach, ha dejado clara su postura, en un comunicado divulgado a través de las redes sociales, frente a la cooperación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE): la oficina del PBSO no participará en redadas masivas ni operativos puerta a puerta en comunidades residenciales.
Según explicaron, la política es directa: no realizarán operativos de inmigración en vecindarios ni buscarán activamente a personas indocumentadas. Sin embargo, sí actuarán en casos donde, durante procedimientos habituales —como paradas de tráfico o intervenciones por violencia doméstica—, se detecte que una persona tiene una orden vigente de inmigración.
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“Si encontramos a alguien buscado por ICE en el curso normal de nuestro trabajo, lo pondremos bajo custodia, pero no salimos a buscarlo”, indicaron las autoridades.
El marco de esta colaboración se basa en el programa 287(g), que permite a oficiales locales recibir entrenamiento federal para ejecutar órdenes civiles de inmigración. Gracias a este acuerdo, agentes en cárceles y algunos oficiales en las calles pueden procesar estas órdenes sin necesidad de esperar a personal federal.
Actualmente, se estima que existen cerca de 800 órdenes de detención migratoria activas a nivel local, y las autoridades aseguran que están avanzando en su cumplimiento de manera selectiva.
El énfasis, recalcaró el sheriff Bradshaw, está en individuos considerados de alto riesgo, particularmente aquellos vinculados a actividades criminales como el narcotráfico y la participación en pandillas. “Nuestro objetivo son los delincuentes, no las familias trabajadoras”, subrayaron.
Como parte de su estrategia de transparencia, la oficina del sheriff organizó previamente un encuentro comunitario en un hotel local, donde asistieron alrededor de 700 personas, incluidos líderes comunitarios, representantes religiosos y funcionarios municipales. En ese espacio, explicaron en detalle su enfoque y escucharon las inquietudes de la comunidad.
Asimismo, Bradshaw destacó la importancia de mantener canales abiertos de comunicación con los residentes, invitándolos a reportar cualquier situación preocupante.
Aunque reconocen la complejidad del tema migratorio y las historias personales detrás de muchos casos —como personas que han vivido durante años en el país y mantienen empleos estables—, reiteraron que su prioridad seguirá siendo la seguridad pública.
“Entendemos las preocupaciones, pero nuestra responsabilidad es enfocarnos en quienes representan una amenaza”, concluyó.



