Biden desestimó advertencias internas sobre la crisis migratoria en la frontera, reveló The New York Times
El expresidente Joe Biden y su círculo más cercano rechazaron repetidamente recomendaciones internas que podrían haber mitigado la crisis migratoria en la frontera sur de Estados Unidos

Washington — El expresidente Joe Biden y su círculo más cercano rechazaron repetidamente recomendaciones internas que podrían haber mitigado la crisis migratoria en la frontera sur de Estados Unidos, según reveló un reportaje publicado el domingo por The New York Times.
De acuerdo con una revisión de debates internos y entrevistas con exfuncionarios, Biden llegó a la Casa Blanca decidido a desmantelar rápidamente las políticas más restrictivas implementadas durante la administración de Donald Trump, pese a advertencias tempranas de sus asesores que alertaban de que un cambio acelerado podría desatar “caos” en la frontera y una crisis política.
Esas advertencias resultaron ser acertadas. A comienzos de 2021, los encuentros con migrantes se dispararon, las instalaciones fronterizas se vieron desbordadas y los efectos de la crisis se extendieron más allá de Texas y Arizona hacia grandes ciudades, impactando presupuestos municipales y servicios públicos.
El Times sostiene que el círculo interno de Biden subestimó tanto la magnitud del flujo migratorio como la reacción política que generaría, ignorando qué tan rápido cambiaría la opinión pública al difundirse imágenes de centros de procesamiento saturados y comunidades bajo presión.
Exfuncionarios afirmaron al diario que la Casa Blanca también temía que un endurecimiento de medidas provocara la ira de activistas progresistas y alienara a bloques clave de votantes. En retrospectiva, ese cálculo político terminó otorgando a Donald Trump y a los republicanos un tema poderoso de campaña rumbo a 2024.
Según el reportaje, la consecuencia fue una parálisis en momentos en que se requerían decisiones contundentes. Propuestas para endurecer los procesos de asilo, ampliar la capacidad de detención temporal, coordinar traslados y aplicar medidas disuasivas más severas fueron debatidas, pero finalmente retrasadas, diluidas o descartadas.
Un exfuncionario señaló que incluso se cancelaron planes para un discurso presidencial sobre la frontera, reforzando la percepción de que la Casa Blanca esperaba que el problema desapareciera por sí solo.
“El gobierno no tenía una estrategia, porque no tenía un objetivo”, declaró Scott Shuchart, quien se incorporó en 2022 como asesor senior del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). “Todo lo que tenían era el deseo de que el problema desapareciera para poder enfocarse en los temas que les importaban”.
El Times describe cómo ese vacío de liderazgo chocó con un sistema migratorio ya debilitado por leyes obsoletas y un proceso de asilo que puede tardar años en resolverse. Aunque Biden mantuvo inicialmente el Título 42, desmanteló otras herramientas disuasivas, detuvo la construcción del muro fronterizo, redujo prioridades de aplicación de la ley y buscó suspender el programa “Permanecer en México”.
Exasesores dijeron que estos cambios fueron interpretados como una señal de reapertura de la frontera, acelerando los flujos migratorios junto con otros factores como la inestabilidad económica y la explotación de los carteles.
En 2022, el gobernador de Texas, Greg Abbott, comenzó a trasladar migrantes en autobuses hacia Washington, D.C., como protesta por la falta de acción federal, práctica que más tarde fue replicada por el gobernador de Florida, Ron DeSantis. Mientras tanto, los alcaldes de grandes ciudades exigían coordinación y recursos, mientras en Washington se debatían los límites legales y el riesgo de incentivar nuevos flujos.
Críticos también acusaron a la administración Biden de expandir “vías legales” y programas de parole que admitieron a grandes números de migrantes, lo que, según sus detractores, alimentó la percepción de una política de “frontera abierta”. La Casa Blanca, por su parte, insistía en que buscaba un equilibrio entre la aplicación de la ley y la compasión humanitaria.
Para el momento en que Biden intentó endurecer su postura de manera más firme a medida que se acercaban las elecciones de 2024, el daño — operativo, político y cultural — ya estaba hecho, concluye el reporte.



