La CIA lleva ultimátum de Trump a La Habana en medio del colapso energético cubano
John Ratcliffe visitó Cuba en una histórica misión secreta y advirtió que Washington solo negociará si el régimen realiza “cambios fundamentales”

LA HABANA/WASHINGTON — En una visita sin precedentes desde la revolución comunista de 1959, el director de la CIA, John Ratcliffe, llegó este jueves a La Habana para entregar personalmente un contundente mensaje del presidente Donald Trump a las máximas autoridades cubanas: Estados Unidos está dispuesto a abrir un diálogo serio sobre economía y seguridad, pero únicamente si el régimen realiza “cambios fundamentales”.
La visita, revelada por la agencia de noticias Reuters, ocurre en medio de una profunda crisis energética y social en Cuba, marcada por apagones masivos, escasez de combustible y crecientes protestas populares en las calles de La Habana.
Según un funcionario de la CIA citado por Reuters bajo condición de anonimato, Ratcliffe sostuvo reuniones con altos funcionarios del aparato de seguridad cubano, entre ellos Raulito Rodríguez Castro, el ministro del Interior Lázaro Álvarez Casas y el jefe de los servicios de inteligencia de la isla.
“El mensaje de Trump fue claro: Estados Unidos está preparado para involucrarse seriamente en temas económicos y de seguridad, pero solo si Cuba hace cambios fundamentales”, indicó la fuente.
La administración Trump ha incrementado la presión sobre el régimen cubano mediante amenazas de sanciones a países que suministren combustible a la isla, una medida que ha agravado el colapso energético. Este jueves, el ministro de Energía y Minas de Cuba admitió que el país se quedó sin diésel y fuel oil, mientras la red eléctrica nacional entró en “estado crítico”.
La situación provocó nuevas protestas en varios sectores de La Habana durante la noche del miércoles, luego de que algunos barrios permanecieran más de 24 horas sin electricidad. Residentes denunciaron dificultades para conservar alimentos y soportar las altas temperaturas nocturnas.
El gobierno cubano confirmó la visita de Ratcliffe mediante un comunicado oficial en el que aseguró que ambas partes discutieron la cooperación bilateral entre agencias de seguridad “en interés de la seguridad de ambos países, así como de la seguridad regional e internacional”.
La delegación cubana insistió además en que la isla “no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”.
Fuentes estadounidenses indicaron que durante las conversaciones también se abordaron temas de cooperación de inteligencia, estabilidad económica y la preocupación de Washington de que Cuba “no siga siendo un refugio seguro para adversarios en el hemisferio occidental”.
Aunque no se identificaron esos “adversarios”, la visita se produce después de que Trump advirtiera públicamente que “Cuba es la próxima” tras la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, quien fue trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico tras una operación militar estadounidense realizada en enero.
Funcionarios estadounidenses compararon la posible apertura con Cuba con el nuevo escenario en Venezuela, donde las tensiones dieron paso a una cooperación limitada tras la salida de Maduro del poder.
La visita de Ratcliffe representa uno de los contactos de más alto nivel entre Washington y La Habana en décadas y podría marcar un punto de inflexión en la relación bilateral, aunque bajo fuertes condiciones impuestas por la Casa Blanca.
Mientras tanto, la crisis humanitaria y económica en Cuba continúa agravándose, aumentando la presión interna sobre el régimen en un momento considerado crítico para el futuro de la isla.



