EE. UU. golpea el corazón financiero de Irán con nuevas sanciones por petróleo y oro
Washington intensifica la “máxima presión” tras acusar a Teherán de financiar terrorismo y amenazar el estrecho de Ormuz

WASHINGTON — El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva y contundente ronda de sanciones contra redes clave del financiamiento iraní, dirigidas a debilitar la capacidad de Teherán de generar ingresos a través del contrabando de petróleo y operaciones ilícitas con oro.
En una declaración oficial, el viceportavoz principal del Departamento de Estado, Thomas “Tommy” Pigott, señaló que las medidas apuntan directamente al entramado económico vinculado a Mohammad Hossein Shamkhani, cuya red multimillonaria de comercio ilegal de crudo ha sido acusada de enriquecer a las élites del régimen iraní.
Según Washington, las sanciones también alcanzan a una red independiente de “petróleo por oro” utilizada para financiar a Hezbolá y a la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, ambos catalogados por Estados Unidos como organizaciones terroristas.
La administración del presidente Donald Trump sostiene que el régimen iraní continúa desviando recursos nacionales hacia actividades desestabilizadoras en Oriente Medio, mientras su población enfrenta una economía en deterioro. “Estas designaciones reflejan nuestro compromiso de ejercer la máxima presión sobre Irán y sus representantes terroristas”, subrayó Pigott.
Las autoridades estadounidenses denunciaron además que las complejas redes de evasión de sanciones —basadas en petróleo y oro de origen ilícito— evidencian el alcance de las operaciones clandestinas de Teherán y sus aliados para sostener su financiamiento.
Desde la implementación del memorando presidencial de seguridad nacional NSPM-2, Washington ha sancionado a más de 1.000 personas, embarcaciones y aeronaves vinculadas a actividades iraníes consideradas malignas. Esta nueva ofensiva representa, según el Departamento de Estado, otro paso en la estrategia para cortar las fuentes de financiamiento que, aseguran, amenazan los intereses estadounidenses y la estabilidad regional.
Las sanciones llegan en un momento de creciente tensión, mientras Estados Unidos acusa a Irán de intentar utilizar como herramienta de presión el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.


