EE.UU. libera 172 millones de barriles de petróleo en plena guerra con Irán para frenar el alza del crudo
La Casa Blanca confirma que la liberación desde la Reserva Estratégica comenzará la próxima semana y durará cuatro meses, mientras promete reponer más de 200 millones de barriles en el próximo año

En medio de la creciente presión sobre los mercados energéticos provocada por la guerra con Irán, Estados Unidos anunció que liberará 172 millones de barriles de petróleo de su Reserva Estratégica (SPR por sus siglas en inglés) como parte de un esfuerzo internacional para estabilizar los precios del crudo.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, informó que la liberación del petróleo forma parte de una iniciativa coordinada con la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) para contener el fuerte aumento de los precios energéticos generado por el conflicto en Medio Oriente.
Según explicó Wright, el proceso comenzará la próxima semana y tomará aproximadamente 120 días, de acuerdo con las tasas de descarga planificadas.
“Esta medida permitirá suministrar petróleo adicional al mercado en un momento de alta volatilidad”, indicó el funcionario.
De acuerdo con datos oficiales, Estados Unidos contaba con más de 415 millones de barriles en la Reserva Estratégica de Petróleo al cierre del mes pasado, uno de los mayores depósitos de crudo de emergencia del mundo, diseñado para responder a crisis energéticas o interrupciones en el suministro.
El presidente Donald Trump había restado importancia previamente al uso de estas reservas, pero confirmó este miércoles que su administración reducirá temporalmente parte del inventario para estabilizar los precios.
“Vamos a reducirla un poco y luego la volveremos a llenar”, señaló Trump al referirse a la reserva estratégica.
El secretario Wright también aseguró que el gobierno planea reponer aproximadamente 200 millones de barriles dentro del próximo año, con el objetivo de restablecer el nivel de seguridad energética del país.
La decisión llega en un momento en que los mercados petroleros globales reaccionan con volatilidad ante el conflicto con Irán, generando preocupación por posibles interrupciones en el suministro mundial de crudo y por el impacto que esto podría tener en los precios de la gasolina y la economía global.



