Cuenta regresiva hacia una posible guerra total: bombardeos sacuden Teherán y el mundo contiene la respiración
Trump lanza ultimátum final mientras Irán moviliza a millones y amenaza con paralizar el petróleo global

Teherán vivió este martes una de sus jornadas más intensas en medio del conflicto regional, con una ola de bombardeos que golpeó zonas residenciales y dejó cerca de tres decenas de muertos, mientras el reloj avanza hacia el ultimátum impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
A pocas horas del plazo fijado para las 8 p.m. en Washington, Trump advirtió que, si Irán no reabre el estratégico Estrecho de Ormuz, ordenará ataques masivos contra la infraestructura del país, incluyendo plantas eléctricas y puentes. “Todo el país puede ser destruido en una noche”, declaró, elevando la tensión a niveles críticos.
En respuesta, el presidente iraní Masoud Pezeshkian aseguró que al menos 14 millones de ciudadanos se han ofrecido como voluntarios para defender la nación. Autoridades iraníes incluso hicieron un llamado a jóvenes, estudiantes y profesionales a formar “cadenas humanas” para proteger instalaciones energéticas clave, en un intento desesperado por disuadir nuevos ataques.
Escalada militar y temor global
Las hostilidades no se limitan a Irán. El país lanzó misiles hacia Israel y Arabia Saudita, mientras Israel confirmó ataques contra instalaciones petroquímicas en Shiraz y otras zonas estratégicas. Uno de los episodios más alarmantes fue el cierre temporal del puente Rey Fahd, que conecta Bahréin con Arabia Saudita, tras interceptaciones de misiles.
El conflicto, iniciado tras ataques el 28 de febrero, ha dejado más de 1.900 muertos en Irán y miles de víctimas en toda la región, incluyendo Líbano, Israel y territorios palestinos. En paralelo, la tensión ha provocado un impacto directo en la economía mundial: el precio del petróleo Brent supera los 108 dólares por barril, con un alza cercana al 50%.
Diplomacia contra el reloj
Pese a la retórica bélica, continúan esfuerzos diplomáticos liderados por mediadores internacionales. Sin embargo, Irán ya rechazó una propuesta de alto al fuego de 45 días y exige el fin definitivo de la guerra, además de alivio a las sanciones económicas.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que atacar infraestructura civil violaría el derecho internacional, una postura respaldada por líderes europeos que alertan sobre una posible escalada devastadora.
Mientras tanto, en las calles de Teherán predomina la incertidumbre y el miedo. “Estamos atrapados entre dos fuerzas que pueden destruirlo todo”, expresó un joven bajo anonimato.
Con el plazo a punto de expirar, el mundo observa con preocupación si este enfrentamiento derivará en una guerra de consecuencias imprevisibles o si la diplomacia logrará evitar una catástrofe global.



