Cierre parcial golpea al Departamento de Seguridad Nacional y amenaza aeropuertos, desastres y ciberseguridad en EE.UU.
Sin acuerdo en Washington, miles de empleados federales trabajarán sin paga mientras crece la presión política por el financiamiento migratorio

WASHINGTON — Legisladores abandonaron la capital federal sin alcanzar un acuerdo para financiar al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), lo que provocó un cierre parcial a la medianoche que podría impactar las operaciones aeroportuarias, la respuesta a desastres y la defensa contra amenazas cibernéticas.
El presidente Donald Trump aseguró que las conversaciones continúan, aunque reconoció que no existe un consenso ni una vía clara para evitar el cierre. Funcionarios advierten que la falta de financiamiento podría traducirse en mayores tiempos de espera en aeropuertos, retrasos en la coordinación de emergencias y limitaciones en la protección frente a ataques informáticos.
Ha Nguyen McNeill, administradora interina de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), señaló que el DHS y la TSA fueron creados tras los atentados del 11 de septiembre para adelantarse a terroristas y actores maliciosos. “La falta de financiamiento y de previsibilidad en los recursos plantea desafíos significativos para mantener la seguridad en el transporte”, advirtió.
A diferencia de otros cierres gubernamentales, esta paralización afecta únicamente al DHS. Trabajadores de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), personal de seguridad aeroportuaria y tripulaciones de la Guardia Costera de Estados Unidos continuarán trabajando sin recibir salario durante el cierre. En contraste, agentes de inmigración y de la Patrulla Fronteriza seguirán cobrando gracias a fondos remanentes de una ley fiscal del año pasado.
Aunque la seguridad en aeropuertos seguirá operativa, las autoridades prevén largas filas. Durante el último cierre, más de mil agentes de la TSA abandonaron sus puestos y la agencia aún se recupera. Asimismo, la agencia federal encargada de apoyar a los estados en defensa contra hackers reducirá operaciones para centrarse únicamente en amenazas inmediatas.
El director interino de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), Madhu Gottumukkala, advirtió a los legisladores que los riesgos digitales no se detienen. “Cuando el gobierno se paraliza, las amenazas cibernéticas continúan las 24 horas. Incluso una interrupción breve puede tener consecuencias duraderas para pequeñas empresas, redes federales y contribuyentes”, afirmó.
FEMA continuará respondiendo a desastres mayores, aunque funcionarios anticipan posibles retrasos en la coordinación y la recuperación. Por su parte, la Guardia Costera informó que suspenderá misiones no relacionadas con la seguridad nacional ni con la protección de vidas humanas.
El cierre podría prolongarse al menos 10 días, ya que la Cámara de Representantes de Estados Unidos y el Senado de Estados Unidos no tienen previsto regresar a sesiones hasta el 23 de febrero, aunque líderes políticos afirman que podrían convocar a los legisladores antes si surge un acuerdo.
La disputa se centra en la financiación vinculada a la aplicación de leyes migratorias. Los demócratas han indicado que no respaldarán nuevos fondos sin límites adicionales a las operaciones tras dos tiroteos mortales ocurridos en Minneapolis. Mientras tanto, la Casa Blanca y líderes del partido continúan negociando, aunque sin avances concretos y con ambas partes manteniendo posiciones firmes.



