Cadena perpetua para “El Mayo”: EE. UU. condena de por vida al histórico líder del Cártel de Sinaloa
La justicia estadounidense también ordenó el decomiso de 15.000 millones de dólares en ganancias obtenidas por el narcotráfico tras casi cuatro décadas de operaciones criminales.

NUEVA YORK.– Ismael «El Mayo» Zambada García, considerado uno de los fundadores y principales líderes del Cártel de Sinaloa, fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos y deberá entregar 15.000 millones de dólares en ganancias obtenidas del narcotráfico, poniendo fin a una de las carreras criminales más prolongadas y poderosas del hemisferio.
La sentencia fue dictada en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, donde Zambada, de 76 años, se declaró culpable de dirigir una empresa criminal continua y de conspiración bajo la Ley RICO, como parte de un acuerdo judicial que consolidó múltiples procesos penales abiertos en diferentes jurisdicciones federales.
Según el Departamento de Justicia, Zambada encabezó durante casi 40 años una organización responsable del tráfico de toneladas de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina hacia Estados Unidos, además de ordenar asesinatos, actos de violencia e intimidación para mantener el control del cartel y proteger sus operaciones.
Las autoridades estadounidenses calificaron la condena como un hito en la lucha contra los cárteles mexicanos.
El fiscal general adjunto de la División Criminal, A. Tysen Duva, afirmó que con esta sentencia concluye el dominio de uno de los carteles «más violentos y mortales de la historia», asegurando que Zambada «nunca volverá a inundar las comunidades estadounidenses con drogas letales».
Por su parte, el fiscal federal del Distrito Este de Nueva York, Joseph Nocella Jr., señaló que el narcotraficante «pasó casi cuatro décadas envenenando comunidades estadounidenses para generar miles de millones de dólares y ordenando el asesinato de quienes se interponían en su camino».
De acuerdo con la investigación, el Cártel de Sinaloa surgió a finales de la década de 1980 y evolucionó hasta convertirse en una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.
Tras la captura de Joaquín «El Chapo» Guzmán en 2016, Zambada consolidó su liderazgo dentro de la organización y amplió sus operaciones hacia la producción y distribución masiva de fentanilo, utilizando precursores químicos adquiridos en empresas chinas y laboratorios clandestinos instalados en distintas regiones de México.
Las autoridades sostienen que el cartel utilizó rutas terrestres, aéreas y marítimas para introducir enormes cargamentos de droga en Estados Unidos y lavar miles de millones de dólares provenientes de esas actividades ilícitas.
La investigación federal también sostiene que el funcionamiento del cartel dependía de una extensa red de corrupción en distintos niveles del gobierno mexicano.
Durante diversos juicios relacionados con el Cártel de Sinaloa, incluidos los procesos contra «El Chapo» Guzmán y el exsecretario de Seguridad Pública mexicano Genaro García Luna, varios testigos aseguraron que funcionarios y agentes corruptos facilitaban el traslado de drogas, alertaban sobre operativos militares y protegían a la organización.
Además, el Departamento de Justicia afirmó que bajo el liderazgo de Zambada el cartel recurrió sistemáticamente al asesinato, la intimidación y la violencia para eliminar rivales y silenciar testigos.
La carrera criminal de Zambada concluyó con su captura en julio de 2024, tras años de investigaciones encabezadas por la DEA, el FBI, Homeland Security Investigations (HSI) y fiscales federales de Nueva York, Florida, Texas y otras jurisdicciones.
Las autoridades destacaron que la sentencia fue posible gracias a la cooperación entre agencias estadounidenses y mexicanas.
Funcionarios del gobierno estadounidense afirmaron que la condena envía un mensaje directo a las organizaciones criminales transnacionales.
El administrador de la DEA, Terrance «Terry» Cole, aseguró que «la justicia no tiene fecha de expiración» y advirtió que las autoridades continuarán persiguiendo a los líderes del Cártel de Sinaloa y de otras organizaciones dedicadas al narcotráfico y al crimen organizado.
La sentencia forma parte de la estrategia federal para combatir a los carteles y organizaciones criminales transnacionales mediante la Homeland Security Task Force, iniciativa creada para coordinar los esfuerzos de múltiples agencias estadounidenses en la persecución del crimen organizado internacional.



