Estados Unidos rompe con la OMS y pone fin a décadas de cooperación sanitaria internacional
La administración Trump oficializa la retirada inmediata, suspende fondos y acusa a la organización de fallos graves durante la pandemia y de actuar contra los intereses estadounidenses

Washington, D.C. — Estados Unidos se ha retirado oficialmente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cumpliendo una de las primeras promesas del presidente Donald Trump al firmar la orden ejecutiva 14155 en su primer día en el cargo. La decisión marca un giro histórico en la política sanitaria internacional del país y responde, según el gobierno, a los graves fallos cometidos por la OMS durante la pandemia de COVID-19 y al impacto negativo que estos tuvieron sobre el pueblo estadounidense.
La administración sostiene que la OMS, al igual que otras organizaciones internacionales, abandonó su misión fundacional y adoptó una agenda politizada y burocrática, influenciada por naciones hostiles a los intereses de Estados Unidos. A pesar de que el país fue miembro fundador y su mayor contribuyente financiero, Washington acusa a la organización de obstaculizar el intercambio oportuno y preciso de información crítica durante la crisis sanitaria, información que —según el comunicado— podría haber salvado miles de vidas.
De acuerdo con el gobierno estadounidense, la OMS no solo falló en su respuesta ante la pandemia, sino que posteriormente intentó ocultar sus errores bajo el argumento de actuar “en interés de la salud pública”. Las tensiones se intensificaron incluso durante el proceso de retirada, cuando la organización se negó a devolver la bandera de Estados Unidos que ondeaba frente a su sede, alegando que la salida no ha sido aprobada formalmente y reclamando una supuesta compensación económica.
A partir de ahora, la participación de Estados Unidos en la OMS quedará estrictamente limitada a completar su retirada y a garantizar la protección de la salud y la seguridad de su población. El gobierno confirmó la suspensión total de la financiación y del personal estadounidense destinado a iniciativas de la organización.
Pese a la ruptura, la administración Trump afirmó que Estados Unidos continuará liderando los esfuerzos globales en salud pública a través de asociaciones directas, bilaterales y orientadas a resultados. El objetivo, según el comunicado, es proteger a los estadounidenses de amenazas sanitarias internacionales, fortalecer la preparación ante futuras pandemias y promover la seguridad sanitaria mundial mediante modelos más transparentes y eficaces, alejados de lo que califican como una “burocracia inflada e ineficiente”.
“Hoy corregimos injusticias históricas y ponemos fin a la inercia burocrática, los conflictos de intereses y la política internacional que han dejado a la OMS en un estado irreparable”, señala el texto oficial. La retirada concluye el gobierno, se realiza en memoria de los estadounidenses que murieron solos en residencias de ancianos, de las pequeñas empresas devastadas por las restricciones y de las vidas afectadas por la inacción de la organización.


