El Senado desbloquea fondos clave y evita colapso total en aeropuertos, pero deja fuera la crisis migratoria
Acuerdo de última hora garantiza pagos a agentes de seguridad aérea tras 42 días de parálisis, mientras la disputa por la inmigración sigue frenando al Congreso

Washington.— En una votación unánime y sin registro nominal, el Senado de Estados Unidos aprobó en la madrugada del viernes un paquete de financiamiento para el Departamento de Seguridad Nacional que permitirá reanudar parcialmente las operaciones gubernamentales y evitar un mayor caos en los aeropuertos del país.
El acuerdo contempla recursos para la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y la Guardia Costera, pero deja fuera el financiamiento para las operaciones de control migratorio, núcleo del prolongado estancamiento político que ya suma 42 días.
La medida pasa ahora a la Cámara de Representantes, donde su aprobación no está garantizada debido a divisiones internas tanto entre republicanos como entre demócratas.
“El objetivo es reabrir buena parte del gobierno y luego seguir negociando”, afirmó el líder de la mayoría del Senado, John Thune, reconociendo que aún queda “trabajo por delante”.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump anunció que firmará una orden para garantizar de inmediato el pago a los agentes de la TSA, en un intento por frenar el creciente “caos en los aeropuertos”, donde las demoras y cancelaciones han aumentado drásticamente.
La falta de fondos ha golpeado con fuerza al sistema aeroportuario. Más del 11% de los empleados programados de la TSA faltaron a sus turnos esta semana, mientras que cientos han renunciado ante la falta de pago. En algunos aeropuertos, las ausencias superan el 40%, generando filas interminables y retrasos de horas.
Casos como el de Melissa Gates, quien perdió su vuelo tras esperar más de dos horas y media en Houston, reflejan el impacto directo en los viajeros. “Hubiera sido mejor manejar”, lamentó.
Aunque el acuerdo alivia parcialmente la crisis, deja intacto el principal punto de conflicto: la política migratoria. Los demócratas insisten en imponer límites a las operaciones de agencias como ICE, incluyendo la obligación de identificación visible de agentes, la prohibición de redadas en lugares sensibles y la exigencia de órdenes judiciales para allanamientos.
El líder demócrata, Chuck Schumer, criticó que el pacto pudo haberse alcanzado semanas atrás y advirtió que su partido seguirá presionando para evitar que las operaciones migratorias reciban más fondos sin reformas sustanciales.
Por su parte, sectores conservadores exigen lo contrario: un financiamiento total para reforzar las deportaciones. “Esta lucha es para financiar completamente a ICE”, afirmó el senador Eric Schmitt, subrayando que el siguiente paso es intensificar las expulsiones.
A pesar del avance, las negociaciones siguen estancadas. Las conversaciones entre ambos partidos colapsaron nuevamente el jueves, tras una última oferta republicana que los demócratas consideraron insuficiente.
Con el Congreso dividido y la presión pública en aumento, el futuro del financiamiento completo del Departamento de Seguridad Nacional —y el fin definitivo de la crisis— sigue siendo incierto.


