EE.UU. reclasifica la marihuana medicinal: histórico giro que sacude la política federal de drogas
La medida impulsada por la administración de Donald Trump abre la puerta a más investigación y alivios fiscales, aunque no legaliza su uso

WASHINGTON — En un cambio de alto impacto en la política de drogas de Estados Unidos, el fiscal general interino de la administración de Donald Trump firmó este jueves una orden que reclasifica la marihuana medicinal autorizada por los estados como una sustancia menos peligrosa a nivel federal.
La decisión, firmada por Todd Blanche, traslada el cannabis medicinal de la estricta Lista I —reservada para drogas sin uso médico aceptado y con alto potencial de abuso, como la heroína— a la Lista III, una categoría con regulación más flexible que incluye sustancias como la ketamina y ciertos esteroides anabólicos.
Aunque el cambio representa un avance significativo, no implica la legalización del cannabis ni para uso médico ni recreativo bajo la ley federal. La marihuana continúa siendo una sustancia controlada, por lo que su posesión, uso o venta aún puede conllevar sanciones, especialmente en estados donde sigue siendo ilegal.
La medida responde a una orden ejecutiva firmada por Trump en diciembre, en la que instruyó a la Drug Enforcement Administration a evaluar la reclasificación del cannabis. Según Blanche, la acción “cumple la promesa del presidente de ampliar el acceso a opciones de tratamiento médico” y permitirá avanzar en estudios sobre la seguridad y eficacia de esta sustancia.
El cambio también tiene implicaciones económicas clave: por primera vez, las empresas de marihuana medicinal autorizadas por los estados podrán deducir gastos comerciales en sus impuestos federales, lo que representa un importante alivio financiero para la industria.
Además, se establece un sistema acelerado para que productores y distribuidores registrados a nivel estatal obtengan autorización federal, lo que fortalece la legitimidad de los programas de cannabis medicinal ya existentes en unos 40 estados.
Expertos destacan que la reclasificación podría facilitar la investigación científica, al eliminar barreras legales que hasta ahora dificultaban el acceso a muestras para estudios clínicos. También deja claro que los investigadores no serán penalizados por utilizar productos derivados de la marihuana con licencia estatal.
Aun así, el debate sobre la legalización total continúa abierto en el país, mientras el sistema judicial —incluida la Corte Suprema de Estados Unidos— evalúa casos relacionados con los derechos de los consumidores de cannabis en otros ámbitos, como la posesión de armas.
La reclasificación marca un punto de inflexión en la política federal, pero deja en evidencia que el camino hacia la legalización completa aún enfrenta obstáculos legales y políticos.



