Cerca de 100 líderes religiosos arrestados en protestas contra redadas migratorias en Minnesota

MINNEAPOLIS — La tensión por el endurecimiento de las políticas migratorias volvió a sentirse con fuerza en Minnesota este viernes, cuando la policía arrestó a cerca de 100 miembros del clero que se manifestaban contra la aplicación de leyes migratorias en el Aeropuerto Internacional Minneapolis–St. Paul, el más grande del estado. Al mismo tiempo, varios miles de personas se congregaron en el centro de Minneapolis, pese a temperaturas bajo cero, para protestar contra la ofensiva migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
Las manifestaciones forman parte de un movimiento más amplio que se extiende por todo el estado, en el que sindicatos, organizaciones progresistas y líderes religiosos han llamado a la población a ausentarse del trabajo, la escuela e incluso de los comercios como muestra de rechazo a lo que el Departamento de Seguridad Nacional ha calificado como la mayor operación de control migratorio en la historia del país.
En el aeropuerto, los líderes religiosos protestaban contra los vuelos de deportación y exigían a las aerolíneas que se pronuncien para poner fin a estas operaciones. Según Jeff Lea, portavoz de la Comisión Metropolitana de Aeropuertos, los manifestantes fueron detenidos fuera de la terminal principal por exceder el área autorizada para la protesta y por interrumpir las operaciones aéreas. A todos se les emitieron citaciones por delitos menores de allanamiento y desobediencia a un oficial de paz, tras lo cual fueron liberados.
La reverenda Mariah Furness Tollgaard, de la Iglesia Hamline en St. Paul, explicó que la policía les ordenó retirarse, pero que ella y otros decidieron permanecer y aceptar el arresto como un acto de solidaridad con los migrantes, incluidos miembros de su propia congregación que temen salir de sus casas. Tras su breve detención, tenía previsto regresar a su iglesia para encabezar una vigilia de oración.
“No podemos aceptar vivir bajo esta ocupación federal de Minnesota”, afirmó Tollgaard.
Las protestas en Minneapolis se producen en un clima de creciente indignación desde el pasado 7 de enero, cuando Renee Good, una madre de tres hijos de 37 años, murió tras recibir un disparo de un agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Desde entonces, manifestantes se han concentrado a diario en las Ciudades Gemelas, mientras agentes federales han protagonizado repetidos enfrentamientos con activistas y vecinos que siguen de cerca sus movimientos.
A pesar del frío extremo —con una temperatura máxima de menos 9 grados Fahrenheit (menos 23 grados Celsius)—, personas de otros estados también se sumaron a las protestas. La reverenda Elizabeth Barish Browne, ministra unitarista universalista, viajó desde Cheyenne, Wyoming, para participar en la manifestación.
“Lo que está ocurriendo aquí es claramente inmoral”, dijo. “Hace frío, sí, pero el hielo verdaderamente peligroso no es el del clima”.
Entre los manifestantes estuvo Sam Nelson, quien decidió faltar al trabajo para unirse a la marcha. Recordó que fue estudiante de una escuela secundaria de Minneapolis donde agentes federales detuvieron a una persona a la salida de clases a principios de este mes, un incidente que derivó en altercados con transeúntes.
“Es mi comunidad”, expresó. “Como todos los demás, no quiero a ICE en nuestras calles”.
Los organizadores aseguraron que más de 700 negocios en todo el estado cerraron este viernes en señal de solidaridad, desde una pequeña librería en Grand Marais, cerca de la frontera canadiense, hasta el emblemático Teatro Guthrie en el centro de Minneapolis.
“Estamos logrando algo histórico”, afirmó Kate Havelin, de Indivisible Twin Cities, una de las más de 100 organizaciones que participan en el movimiento.
MINNEAPOLIS — La tensión por el endurecimiento de las políticas migratorias volvió a sentirse con fuerza en Minnesota este viernes, cuando la policía arrestó a cerca de 100 miembros del clero que se manifestaban contra la aplicación de leyes migratorias en el Aeropuerto Internacional Minneapolis–St. Paul, el más grande del estado. Al mismo tiempo, varios miles de personas se congregaron en el centro de Minneapolis, pese a temperaturas bajo cero, para protestar contra la ofensiva migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
Las manifestaciones forman parte de un movimiento más amplio que se extiende por todo el estado, en el que sindicatos, organizaciones progresistas y líderes religiosos han llamado a la población a ausentarse del trabajo, la escuela e incluso de los comercios como muestra de rechazo a lo que el Departamento de Seguridad Nacional ha calificado como la mayor operación de control migratorio en la historia del país.
En el aeropuerto, los líderes religiosos protestaban contra los vuelos de deportación y exigían a las aerolíneas que se pronuncien para poner fin a estas operaciones. Según Jeff Lea, portavoz de la Comisión Metropolitana de Aeropuertos, los manifestantes fueron detenidos fuera de la terminal principal por exceder el área autorizada para la protesta y por interrumpir las operaciones aéreas. A todos se les emitieron citaciones por delitos menores de allanamiento y desobediencia a un oficial de paz, tras lo cual fueron liberados.
La reverenda Mariah Furness Tollgaard, de la Iglesia Hamline en St. Paul, explicó que la policía les ordenó retirarse, pero que ella y otros decidieron permanecer y aceptar el arresto como un acto de solidaridad con los migrantes, incluidos miembros de su propia congregación que temen salir de sus casas. Tras su breve detención, tenía previsto regresar a su iglesia para encabezar una vigilia de oración.
“No podemos aceptar vivir bajo esta ocupación federal de Minnesota”, afirmó Tollgaard.
Las protestas en Minneapolis se producen en un clima de creciente indignación desde el pasado 7 de enero, cuando Renee Good, una madre de tres hijos de 37 años, murió tras recibir un disparo de un agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Desde entonces, manifestantes se han concentrado a diario en las Ciudades Gemelas, mientras agentes federales han protagonizado repetidos enfrentamientos con activistas y vecinos que siguen de cerca sus movimientos.
A pesar del frío extremo —con una temperatura máxima de menos 9 grados Fahrenheit (menos 23 grados Celsius)—, personas de otros estados también se sumaron a las protestas. La reverenda Elizabeth Barish Browne, ministra unitarista universalista, viajó desde Cheyenne, Wyoming, para participar en la manifestación.
“Lo que está ocurriendo aquí es claramente inmoral”, dijo. “Hace frío, sí, pero el hielo verdaderamente peligroso no es el del clima”.
Entre los manifestantes estuvo Sam Nelson, quien decidió faltar al trabajo para unirse a la marcha. Recordó que fue estudiante de una escuela secundaria de Minneapolis donde agentes federales detuvieron a una persona a la salida de clases a principios de este mes, un incidente que derivó en altercados con transeúntes.
“Es mi comunidad”, expresó. “Como todos los demás, no quiero a ICE en nuestras calles”.
Los organizadores aseguraron que más de 700 negocios en todo el estado cerraron este viernes en señal de solidaridad, desde una pequeña librería en Grand Marais, cerca de la frontera canadiense, hasta el emblemático Teatro Guthrie en el centro de Minneapolis.
“Estamos logrando algo histórico”, afirmó Kate Havelin, de Indivisible Twin Cities, una de las más de 100 organizaciones que participan en el movimiento.



