Cae la fiscal general de Trump en medio de escándalos y presión política
Pam Bondi es destituida tras meses de controversias por el caso Epstein y acusaciones de politizar el Departamento de Justicia

WASHINGTON — El presidente Donald Trump anunció este jueves la salida de Pam Bondi como fiscal general, poniendo fin a una gestión marcada por tensiones internas, despidos masivos y fuertes cuestionamientos sobre la independencia del Departamento de Justicia.
La decisión se produce tras meses de creciente escrutinio por el manejo de documentos vinculados a la investigación por tráfico sexual de Jeffrey Epstein, un caso que generó indignación tanto en sectores conservadores como en la oposición. A pesar de su estrecha relación con Trump, Bondi no logró satisfacer las expectativas del mandatario de procesar a sus rivales políticos, con varias investigaciones rechazadas por jueces o jurados.
Trump designó como fiscal general interino a Todd Blanche, actual número dos del Departamento de Justicia. No obstante, fuentes cercanas aseguran que el presidente ha considerado al actual jefe de la Agencia de Protección Ambiental, Lee Zeldin, como posible reemplazo permanente.
La gestión de Bondi, exfiscal general de Florida, estuvo marcada por un giro drástico en la relación entre la Casa Blanca y el Departamento de Justicia. Aunque prometió evitar la politización, impulsó investigaciones contra figuras consideradas adversarias de Trump, como Jerome Powell, Letitia James, James Comey y John Brennan. Varias de estas causas colapsaron en tribunales, alimentando críticas sobre el uso del sistema judicial con fines políticos.
Durante su mandato, el departamento vivió una profunda crisis institucional con la salida de miles de empleados, incluidos fiscales de carrera y expertos en derechos civiles, antiterrorismo y medio ambiente. Paralelamente, legisladores demócratas, como Jamie Raskin, acusaron a Bondi de convertir la agencia en “un instrumento de venganza” del presidente.
El manejo del caso Epstein fue otro de los puntos más polémicos. Bondi fue duramente criticada por insinuar la existencia de una supuesta “lista de clientes” que luego el propio departamento reconoció que no existía. Además, la entrega de documentos sin revelaciones relevantes a figuras conservadoras intensificó el descontento público y político.
Incluso aliados cercanos comenzaron a distanciarse. La jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, calificó su desempeño como un fracaso, reflejando la creciente presión interna que culminó en su salida.
La destitución de Bondi se suma a una serie de cambios en la cúpula del Departamento de Justicia durante las administraciones de Trump, evidenciando la dificultad del mandatario para encontrar un fiscal general alineado con sus exigencias políticas sin generar controversia institucional.



