Reconfiguración electoral en EE.UU. desata ofensiva republicana tras fallo clave de la Corte Suprema
Gobernadores de Alabama y Tennessee convocan sesiones especiales para redibujar distritos, mientras crece la polémica nacional sobre derechos electorales y representación

MONTGOMERY, Alabama — Una nueva batalla política por el control del Congreso de Estados Unidos se intensifica tras un reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que debilitó una disposición clave de la Ley de Derechos Electorales. La decisión ha impulsado a líderes republicanos en varios estados del sur a intentar rediseñar los mapas electorales de cara a las próximas elecciones.
La gobernadora republicana de Alabama, Kay Ivey, convocó a los legisladores a una sesión especial desde este lunes en Montgomery. El objetivo es aprobar planes de contingencia que permitan modificar los distritos congresionales antes de las elecciones de noviembre. Líderes republicanos aseguran que el cambio podría dar al estado “una oportunidad real” de enviar siete representantes republicanos al Congreso, frente a los dos demócratas actuales.
En paralelo, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, anunció otra sesión especial a partir del martes. Su propuesta busca fragmentar el único distrito congresional actualmente en manos demócratas, centrado en la ciudad de Memphis, con una significativa población afroamericana.
El detonante de estas acciones fue un fallo reciente que invalidó un distrito congresional de mayoría negra en Luisiana, argumentando que su diseño dependía excesivamente del factor racial. La decisión ha generado repercusiones inmediatas en varios estados del sur, donde legisladores republicanos ven una oportunidad para redefinir los mapas electorales de cara a las elecciones de medio término de 2026 o incluso las de 2028.
El expresidente Donald Trump avivó la controversia al respaldar públicamente estos esfuerzos. En redes sociales, afirmó que su partido podría ganar hasta 20 escaños adicionales en la Cámara de Representantes si los estados actúan conforme al fallo judicial.
Mientras tanto, estados como Florida ya aprobaron nuevos distritos el mismo día del fallo, y Luisiana pospuso sus primarias congresionales previstas para mayo, lo que ha desencadenado demandas judiciales por parte de demócratas y organizaciones de derechos civiles. En Carolina del Sur, el gobernador también sugirió revisar su mapa electoral.
Las críticas no se han hecho esperar. El senador demócrata de Georgia, Raphael Warnock, calificó la situación como un retroceso en los logros del Movimiento por los Derechos Civiles. Desde la histórica iglesia Ebenezer Baptist, advirtió que la manipulación de distritos —conocida como “gerrymandering”— busca diluir el impacto del voto de ciertas comunidades.
En Alabama, el conflicto legal continúa. Jueces federales habían ordenado previamente la adopción de un mapa con un segundo distrito con una población negra significativa, vigente hasta después del censo de 2030. Sin embargo, el estado está apelando y espera que, a la luz del fallo en Luisiana, se le permita volver a un mapa anterior aprobado en 2023.
Por su parte, líderes demócratas en Tennessee y Alabama han denunciado lo que consideran una maniobra política para consolidar el poder republicano antes de elecciones clave. “No podemos seguir haciendo esto y llamarnos una democracia”, afirmó la senadora estatal Ramesh Akbari.
La disputa por la redistribución de distritos se ha convertido en un frente central de la política estadounidense, con implicaciones directas sobre la representación electoral y el equilibrio de poder en Washington. A medida que más estados se suman a esta pugna, el debate sobre los límites legales y éticos del rediseño electoral promete intensificarse en los próximos meses.


