El nuevo líder supremo de Irán amenaza con cerrar el Estrecho de Ormuz y escalar la guerra en Medio Oriente
Ataques iraníes y de Hezbollah contra Israel, junto al colapso del tráfico petrolero en el Golfo Pérsico, disparan el precio del crudo por encima de los $100 y provocan millones de desplazados

DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos — El recién nombrado líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei, advirtió este jueves que Teherán podría utilizar su capacidad de cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz y que los ataques contra países vecinos del Golfo continuarán en medio de la creciente guerra con Estados Unidos e Israel.
El mensaje, el primero desde su nombramiento, fue leído por un presentador en la televisión estatal iraní. Khamenei no apareció en cámara y, según evaluaciones israelíes, habría resultado herido durante los primeros ataques del conflicto que comenzó el 28 de febrero.
La escalada militar ha sacudido los mercados energéticos globales. Los ataques iraníes contra rutas marítimas y contra infraestructura energética en el Golfo Pérsico provocaron que el precio del petróleo Brent superara nuevamente los 100 dólares por barril, un aumento de aproximadamente 38 % desde el inicio de la guerra. En algunos momentos de la semana el crudo llegó a rozar los 120 dólares.
El Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo mundial, permanece prácticamente paralizado, lo que aumenta el temor a una crisis energética global.
Irán insiste en continuar la ofensiva
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró que los ataques continuarán hasta que el país obtenga garantías de seguridad contra futuros bombardeos y se reconozcan sus “derechos legítimos”. Además, exigió reparaciones por los daños causados por las ofensivas estadounidenses e israelíes.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió “terminar el trabajo” militar contra Irán, aunque afirmó que el país persa está “virtualmente destruido”.
En medio de rumores sobre un posible ataque estadounidense contra la isla de Kharg, principal terminal petrolera iraní en el Golfo Pérsico, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, lanzó una dura advertencia en redes sociales: cualquier intento de tomar territorio iraní “hará que el Golfo Pérsico corra con la sangre de los invasores”.
Hezbollah intensifica ataques contra Israel
La tensión también se disparó en el frente norte de Israel. Militantes del grupo libanés Hezbollah, aliado de Irán, lanzaron alrededor de 200 cohetes desde Líbano hacia el norte de Israel y otras zonas del país durante la noche, obligando a miles de personas a refugiarse en búnkeres.
Aunque gran parte de los proyectiles fueron interceptados por el sistema de defensa israelí y no se reportaron heridos graves, los ataques generaron pánico entre los residentes.
“El ruido era extraordinario, realmente aterrador”, relató Naama Porat, residente de la comunidad de Klil, cerca de la frontera con Líbano.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que si el gobierno libanés no detiene los ataques de Hezbollah, Israel podría expandir su operación militar en territorio libanés.
Bombardeos y crisis humanitaria
Israel respondió con nuevos bombardeos sobre Teherán y varias zonas de Líbano. Al menos 11 personas murieron en ataques en territorio libanés, incluidos ocho fallecidos en un ataque contra un automóvil en una zona costera de Beirut donde se refugiaban desplazados.
En Irán, ataques con drones contra puestos de control de seguridad en la capital dejaron al menos 10 muertos, según medios locales.
La guerra también está provocando una creciente crisis humanitaria. La agencia de refugiados de la ONU estima que hasta 3,2 millones de personas han sido desplazadas dentro de Irán, principalmente desde Teherán hacia zonas rurales o hacia el norte del país. En Líbano, al menos 759.000 personas han tenido que abandonar sus hogares.
Con los combates intensificándose en múltiples frentes y sin señales de negociaciones de paz, analistas advierten que el conflicto podría convertirse en una de las crisis más graves para la estabilidad energética y geopolítica mundial en décadas.



