Trump lanza amenazas explosivas contra Irán y eleva al máximo la tensión global
El presidente de EE.UU. fija ultimátum para reabrir el Estrecho de Ormuz mientras Irán responde con ataques en la región y advierte sobre nuevos bloqueos marítimos

Donald Trump intensificó dramáticamente la confrontación con Irán al emitir este domingo una serie de amenazas directas contra su infraestructura crítica, incluyendo plantas eléctricas y puentes, si no reabre el estratégico Estrecho de Ormuz antes del martes. El mandatario advirtió que el país persa podría terminar “viviendo en el infierno” si no cumple con su exigencia.
El ultimátum se produce en medio de una guerra que ya supera las cinco semanas y ha dejado miles de muertos, además de provocar un fuerte impacto en los mercados globales y un alza significativa en los precios del combustible. El Estrecho de Ormuz es una arteria clave para el comercio mundial de petróleo y gas, por lo que su cierre representa una amenaza directa a la economía internacional.
En respuesta, Irán adoptó una postura desafiante y lanzó ataques contra infraestructuras en países vecinos del Golfo Pérsico, además de advertir que podría restringir el tránsito en el estrecho de Bab el-Mandeb, otro punto estratégico para el comercio marítimo global. Autoridades iraníes condicionaron la reapertura del paso a compensaciones económicas por los daños sufridos durante el conflicto.
El ministro de Cultura iraní, Sayed Reza Salihi-Amiri, criticó duramente al líder estadounidense, señalando que “cambia constantemente entre posiciones contradictorias”, lo que dificulta cualquier intento de negociación.
La escalada militar se intensificó tras el derribo de aeronaves estadounidenses. Estados Unidos confirmó el rescate de un piloto herido cuyo avión cayó en territorio iraní durante operaciones de combate. Según Trump, la misión de rescate involucró decenas de aeronaves armadas y se realizó en condiciones extremas dentro de territorio enemigo.
Sin embargo, Irán aseguró haber derribado más aeronaves durante esa operación, mientras fuentes de inteligencia indicaron que algunas fueron destruidas por las propias fuerzas estadounidenses debido a fallas técnicas, en medio de una misión altamente secreta.
El conflicto ha derivado en ataques a infraestructuras civiles críticas, incluyendo plantas petroleras, instalaciones petroquímicas y estaciones de desalinización, esenciales para el suministro de agua potable. La misión iraní ante la ONU calificó las amenazas de Trump como “evidencia clara de intención de cometer un crimen de guerra”.
Expertos en derecho internacional advierten que atacar infraestructura civil solo es legal si el beneficio militar supera claramente el daño a la población, un estándar extremadamente alto que, de no cumplirse, podría constituir una violación grave del derecho internacional humanitario.
Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos continúan. Países como Omán, Egipto, Turquía, Pakistán y Rusia han intensificado contactos para buscar una salida negociada. Incluso se discuten propuestas en el Consejo de Seguridad de la ONU para garantizar el tránsito seguro por el Estrecho de Ormuz.
En el terreno, los ataques iraníes han dejado daños significativos en Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin, afectando instalaciones energéticas clave. En Israel, equipos de rescate buscan a desaparecidos tras el impacto en un edificio residencial en Haifa.
El saldo humano es devastador: más de 1.900 muertos en Irán, más de 1.400 en Líbano y víctimas en varios países de la región, incluidos soldados estadounidenses e israelíes. La crisis, lejos de contenerse, amenaza con expandirse y alterar aún más el equilibrio geopolítico mundial.



