Perú destituye al presidente interino José Jerí en un juicio político relámpago
El Congreso lo remueve con 75 votos y deja al país acéfalo por más de 24 horas en plena campaña electoral
El Congreso de Perú destituyó este martes al presidente interino José Jerí por “inconducta en sus funciones y falta de idoneidad” para ejercer el cargo, tras un juicio político exprés que profundiza la crisis institucional que atraviesa el país andino desde 2016.
Con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones —superando ampliamente los 58 necesarios— el Parlamento declaró la vacancia presidencial. “La mesa directiva declara la vacancia del presidente de la república”, anunció el jefe encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, tras la votación.
Jerí, de 39 años, se convierte en el séptimo jefe de Estado en una década y el cuarto en el actual lustro político. Había asumido la presidencia en octubre, tras reemplazar a Dina Boluarte, también destituida en un juicio político relámpago.
El Congreso elegirá este miércoles a las 18:00 (23:00 GMT) a un nuevo titular del Legislativo, quien automáticamente asumirá la presidencia interina hasta el 28 de julio. Hasta entonces, Perú quedará acéfalo por más de 24 horas, una situación inédita en la historia reciente del país.
La destitución ocurre en medio de la campaña para las elecciones presidenciales y legislativas del 12 de abril, proceso que Jerí debía garantizar con transparencia. Más de 30 candidatos están inscritos, en un escenario de fuerte fragmentación política.
Jerí enfrentaba dos investigaciones preliminares de la fiscalía por presunto tráfico de influencias. En enero fue indagado por una reunión encubierta con un empresario chino que realiza negocios con el Estado, a la que acudió con el rostro cubierto. Este mes, se abrió una segunda investigación por su presunta intervención en la contratación de nueve mujeres en su gobierno.
Durante el debate parlamentario, el legislador Jorge Marticorena sostuvo que el Congreso “puede corregir el error” de haberlo elegido. Desde la izquierda, Susel Paredes afirmó: “Este presidente no sirve, tenemos hartas cifras de sicariato y homicidios, las cifras no han bajado”.
En declaraciones previas a su destitución, Jerí defendió su gestión: “Yo no he cometido ningún delito. Tengo la plena suficiencia moral para poder ejercer la presidencia de la República”.
La caída de Jerí se inscribe en un choque constante entre un Parlamento fuerte y un Ejecutivo debilitado, en medio de una profunda fragmentación partidaria. Desde 2016, Perú ha vivido una inestabilidad crónica que ha impedido completar mandatos presidenciales; en la última década, solo uno de siete presidentes logró terminar su período.
El analista político Augusto Álvarez advirtió que un nuevo relevo presidencial “no resolverá nada de la profunda crisis institucional” y que será difícil encontrar en el actual Congreso un reemplazo con legitimidad política.
En el exterior del Congreso, un pequeño grupo de manifestantes exigía su salida con carteles y consignas. “No es nuestro presidente, censura ya, censura inmediata”, declaró la comerciante María Galindo.
La destitución también tiene un trasfondo electoral. Según analistas, algunos partidos aceleraron el proceso con la expectativa de capitalizar políticamente la crisis de cara a los comicios de abril. El candidato Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, uno de los favoritos en las encuestas, había sido uno de los más enfáticos en reclamar la renuncia de Jerí.
Con la salida del mandatario interino, Perú vuelve a sumergirse en la incertidumbre política, mientras la ciudadanía enfrenta una campaña electoral marcada por la desconfianza, la inseguridad y la falta de consensos.



