Gasolina supera los $4 por galón en EE.UU. por guerra con Irán: impacto global golpea el bolsillo
El conflicto en Medio Oriente dispara el precio del crudo, encarece alimentos y transporte, y amenaza con frenar la economía

NUEVA YORK — El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos superó este martes la barrera de los 4 dólares por galón por primera vez desde 2022, impulsado por el impacto global de la guerra con Irán y la volatilidad en los mercados energéticos.
De acuerdo con la Asociación Americana del Automóvil (AAA), el promedio nacional alcanzó los $4.02 por galón, más de un dólar por encima del nivel registrado antes del inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron operaciones militares conjuntas contra Irán.
El alza responde principalmente al encarecimiento del petróleo crudo —materia prima esencial para la gasolina—, cuyos precios se han disparado debido a interrupciones en la cadena de suministro y recortes de producción en Medio Oriente.
El incremento en los precios del combustible ya está afectando tanto a los hogares como a las empresas. Con más dinero destinado a llenar el tanque, muchas familias se ven obligadas a recortar gastos en otras áreas.
Además, el impacto se extiende a toda la economía. El aumento en los costos de transporte está elevando los precios de bienes esenciales, especialmente los alimentos, que requieren reposición constante. Expertos advierten que los supermercados podrían reflejar nuevas alzas en las próximas semanas.
El sector logístico también enfrenta presión. El Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) evalúa aplicar un recargo temporal del 8% en servicios como Priority Mail, debido al aumento del combustible.
Por su parte, el diésel —clave para el transporte de mercancías— se ubica en un promedio de $5.45 por galón, frente a los $3.76 registrados antes de la guerra
Uno de los factores más críticos es la paralización del tránsito de buques petroleros en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. La interrupción ha obligado a grandes productores a reducir exportaciones, agravando la escasez.
A esto se suman ataques a instalaciones petroleras en la región, lo que incrementa la incertidumbre y presiona aún más los precios.
Analistas advierten que, si el conflicto se prolonga, los precios podrían seguir aumentando en los próximos meses
En un intento por contener la crisis, la Agencia Internacional de Energía anunció la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de reservas estratégicas. Estados Unidos también flexibilizó sanciones para permitir mayor flujo de crudo desde Venezuela y Rusia.
Asimismo, la Casa Blanca suspendió temporalmente restricciones marítimas bajo la Ley Jones durante 60 días para facilitar el transporte de combustible.
Sin embargo, expertos señalan que estas medidas podrían tardar en reflejarse en los precios al consumidor, ya que las refinerías trabajan con contratos previos de petróleo más costoso.
Aunque Estados Unidos es exportador neto de petróleo, no está aislado del impacto global. El crudo se comercializa internacionalmente, y las refinerías estadounidenses dependen en parte de importaciones específicas para operar.
La situación recuerda 2022, cuando tras la invasión de Rusia a Ucrania, los precios del combustible superaron los 5 dólares por galón.
Por ahora, los conductores estadounidenses vuelven a enfrentar una realidad conocida: llenar el tanque es cada vez más caro, y el impacto apenas comienza a sentirse en toda la economía.



